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lunes 18 de febrero de 2008

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Jay Sean y la presencia india en la música británica

El mixtape que comenté en la anterior entrada, además de centrar la atención en las conexiones con Jamaica, también cuenta con varios temas que permiten ver la conexión con la población británica de origen indio. Es fácil comprender la influencia de la música jamaicana e india en la música popular británica teniendo en cuenta que esas son, precisamente, las dos comunidades de inmigrantes con mayor peso social en Inglaterra. De entre los muchos nombres que aparecen en el tracklist de An England Story, uno de los que me llamaron la atención fue Jay Sean, quien obtuvo con su primer disco algún que otro hit en la lista de singles británica y dos millones de copias despachadas en la India, según cuenta la Wikipedia. Su música era una amalgama de R&B y desi, algo que parece que ha cambiado ligeramente en su nuevo disco, del que ya se conoce un primer single -“Ride It”-, en el que la conexión directa con la India desaparece a favor de un simple aire oriental, y que es un buen ejemplo de la asimilación cultural que caracteriza a buena parte de la segunda generación de inmigrantes británicos.


Hanif Kureishi se hizo famoso escribiendo sobre este salto generacional en El buda de los suburbios y El libro negro, y Zadie Smith con Dientes blancos, también. Libros todos ellos divertidísimos, bien escritos y con los que se aprenden un montón de cosas sobre cómo es la sociedad británica de los últimos treinta años. Volviendo a Jay Sean, es interesante comprobar cómo el éxito que le dio a conocer, “Dance With You”, está dirigido a un público asiático-británico, con independencia de que su éxito mainstream rompiese con esa frontera, y ahí es precisamente donde reside su valor. En “Ride It”, en cambio, vemos las recurrentes fantasías de lujo y alta sociedad que tantas veces hemos visto en los videoclips de hip hop, 2step, etc. para representar sus aspiraciones de asimilación cultural. Y, vale, “Ride It” me parece, de hecho, una buena canción, porque tiene un aire entre Japan, Junior Boys y el cine de Michael Mann más que decente. No me cuesta imaginarme a los Junior Boys fijándose en esta canción, por ejemplo, o ilustrando alguna escena de una película de Michael Mann. Y luego, si queréis, debatimos si el capitalismo actúa como el señuelo más eficaz para borrar las diferencias culturales, algo que, además de culturalmente empobrecedor, probablemente sea cierto.

En cualquier caso, cuando leo por ahí esas campañas para que los inmigrantes adopten las costumbres españolas siempre me siento un poco incómodo porque es algo injusto para los inmigrantes. Estas propuestas no dejan de tener implícita esa idea de subrayar “quién manda” aquí, de dejar bien a las claras las relaciones de poder. Cuando una presencia inmigrante empieza a tener un peso notable en la sociedad, la única salida justa es una negociación entre ambas partes, y canciones como estas, con sus historias de asimilación o reivindicación de la cultura india, y con su relación con el mainstream, representan precisamente esa negociación, que ha de ser necesariamente lenta y, desde luego, no impuesta. Pues lo dicho, que uno de los aspectos más fascinantes de canciones como estas es que a través de ellas vemos a una sociedad británica en pleno proceso de transformación, y cómo un representante de una de las comunidades de inmigrantes más importantes representa esos cambios.



Risi Rich feat. Jay Sean and Juggy D --- "Dance With You"

Jay Sean --- "Ride It"


domingo 17 de febrero de 2008

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An England Story, el mix

La gente de Soul Jazz va a publicar, a finales de febrero, un doble cd en el que se dará cuenta de lo que ha dado de sí Inglaterra en cuanto a MCs. La recopilación, titulada An England Story, es uno de los discos que espero con más ganas en estos momentos. Para aliviar la espera, aquí os dejo un link a un mix con la misma línea argumental, y que de hecho será editado también por Soul Jazz en marzo. El mix me lo encontré en The Heatwave, que es una de esas páginas en las que me podría pasar horas y horas leyendo y escuchando cosas. Tal y como se dice en las notas que acompañan a este mix, de lo que se trata es de desmontar ese mito según el cual el Reino Unido no ha dado una tradición consistente de MCs. Además, subrayan la conexión con Jamaica como rasgo distintivo de las distintas músicas que, en los últimos 25 años, han hecho uso de MCs como un elemento esencial. Tanto el grime como el ragga jungle, por ejemplo, están claramente influenciados por el dancehall reggae.

En palabras de DJ/Rupture:

74 minutes of bass nationalism (the only acceptable kind) based on flux, transatlantic fashion, immigrants into insiders, MCs and hot beats no border can contain

Tracklist

  1. YT - England Story, Sleng Teng remix (Sativa Records, 2006)
  2. Kenny Knots - Watch How The People Dancing (Unity Sounds, 1986)
  3. Ackie - Call Me Rambo (Heavyweight, 1986)
  4. Rodney P - Riddim Killa (Low Life, 2002)
  5. Estelle & Joni Rewind - Uptown Top Rankin' (Ill Flava, 2002)
  6. Blak Twang - Red Letters (Blakjam, 1998)
  7. Top Cat - Love Me Ses (Dance Vibes, 1988)
  8. Glamma Kid - Fashion Magazine (Mafia & Fluxy, 1995)
  9. General Levy - The Wig (Fashion, 1992)
  10. Tubby T - Ready She Ready (Big League, 2003)
  11. LD aka Da Riddla - Peace Ah Dat (Freedom Sounds, 2004)
  12. Apache Indian - Chok There, Bombay remix (Island, 1993)
  13. Jay Sean, Juggy D & Rishi Rich - Dance With You, Diwali remix (Relentless, 2003)
  14. Dynamite MC & Emptyheads - Shake, Jstar remix (Surface2air, 2006)
  15. Troublesome - More Girls, R'n'B mix (Mafia & Fluxy, 2000)
  16. Yungun - Push (Heatwave special, 2005)
  17. Shizzle - Rotate Dem (Kray Twinz, 2006)
  18. Roll Deep - When I'm 'Ere (Relentless, 2005)
  19. Slew Dem feat Jammer, G Man, Shorty Smalls, Ears, Chronik, Kraze & Knuckles - Joy Ride (Slew Dem, 2006)
  20. Rossi B & Luca - Run 4 Cover (white label, 2005)
  21. Klashnekoff - Jamrock Freestyle (white label, 2005)
  22. Tippa Irie - Complain Neighbour (UK Bubblers, 1985)
  23. Papa Levi - My God My King (Taxi, 1984)
  24. Tenor Fly - Bump & Grind (9 Lives, 1994)
  25. Massive Attack - Daydreaming (Wild Bunch, 1990)
  26. Skibadee - Tika Toc (Ahead Of The Game, 2006)
  27. Lady Sovereign & Riko - Random, Menta remix (Casual, 2004)
  28. Dizzee Rascal - I Luv U (XL Recordings, 2003)
  29. Lady Stush - Dollar Sign (Social Circles, 2002)
  30. Warrior Queen & Sunship - Almighty Father (Casual, 2004)
  31. Tricky - Hell Is Round The Corner (Fourth & Broadway, 1995)
  32. Suncycle - Somebody (Jamdown, 2004)
  33. Blackout JA & Marley - Hot Show (Ball A Fire Muzik, 2004)
  34. Navigator & Freestylers - Ruffneck (Freskanova, 1998)
  35. General Levy & M-Beat - Incredible (Renk, 1994)
  36. UK Apachi & Shy FX - Original Nuttah, Bhangra Jungle remix (SOUR, 1994)
  37. Top Cat, Shy FX & T Power - Everyday (Digital Soundboy, 2006)
  38. Jakes & TC - Deep (DSR, 2006)
  39. Smiley Culture - Police Officer (Fashion, 1984)
  40. Jah Screechy - Walk & Skank (Blacker Dread, 1984)

jueves 3 de enero de 2008

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La originalidad de las escenas musicales

Un artículo muy atinado, interesante y entretenido el que ha escrito ahnn a partir del concepto de scenius de Brian Eno (sampleo la cita de la entrada de ahnn:“Scenius stands for the intelligence and the intuition of a whole cultural scene. It is the communal form of the concept of the genius” ) que he leído en un momento muy oportuno; tan solo unos días después de haber tenido una conversación con dos habituales de este blog –pero sobre todo buenos amigos- acerca de cosas tan ligeras para una noche de sábado como la originalidad o las diferencias entre música blanca y negra (eterno y a veces diría que incluso inagotable –interminable- debate este último, lo sé, y por eso mejor dejarlo para otra ocasión). Creo que es necesario señalar que estos temas salieron cuando nuestros organismos estaban ya consistentemente intoxicados de vino, aspecto que es necesario apuntar porque posiblemente fue esa la causa de que el debate fuese tan vivo y suelto, no se vayan a pensar que vamos hablando de estas cosas por los bares de Gijón. Por supuesto, no llegamos a ninguna conclusión, cada uno defendió su postura con uñas y dientes y después pedimos otra ronda.

Pero a lo que iba, en el artículo de ahnn y en la conversación a la que me acabo de referir surgió el valor de la creatividad comunitaria, anónima, incluso de la disolución de la individualidad en contra de ese concepto de genio artístico cuyo origen datamos en el romanticismo. Personalmente encuentro en ese mito del genio con nombre y apellido un problema; que suele actuar como árbol que impide ver el bosque del que supuestamente funciona como máximo exponente de la perfección que puede alcanzar una forma artística. Un ejemplo práctico sería el del jungle. Según va pasando el tiempo, se tiene cada vez más la sensación de que los discos de A Guy Called Gerald, Goldie o 4Hero son todo lo que uno necesita escuchar para entender el género, y aún reconociendo que los discos que acabo de mencionar son obras maestras difíciles de cuestionar, no es menos cierto que la insistencia en fijarse en esos discos en particular ha terminado por eclipsar otros nombres como los de Omni Trio, Foul Play, LTJ Bukem y un afortunadamente largo etcétera que dentro de esta manera de ver las cosas quedan reducidos a ser pie de página, cuando en el momento de ebullición del jungle fueron tan esenciales unos como otros, formando parte de una mecha entrelazada a la que entre todos iban aportando chispas de genio que cimentaron esa explosión que significaron los discos que hoy recordamos como cumbres del género.

Por intentar añadir un poco más de luz a la pregunta que se hace ahnn sobre cuándo un género deja de estar en ebullición para convertirse en una opción más, es decir, con los parámetros excesivamente bien definidos y convertidos en una fórmula –o en un producto comercial, si queréis llamarlo así-, yo diría que, al menos en el caso de géneros que dependen de una escena de clubes y emisoras pirata para desarrollar su creatividad, ese difícil y controvertido momento habría que identificarlo con el punto en el que la música deja de tener al fin de semana como fin, y comienza a desarrollar planteamientos musicales que permitan que la música pase de los mencionados espacios y tiempos a las emisoras mainstream o a la prensa musical no especializada en un género en concreto. El drum'n'bass es un buen ejemplo, y así el New Forms de Roni Size y Reprazent fue celebrado precisamente por escapar a su función primordial, que es la de sonar en un club o en una emisora de radio pirata, para convertirse en una música que se podía escuchar en casa sin perderse demasiado de la experiencia. Detrás de esta forma de ver las cosas se tiene la idea de que un disco es artísticamente “superior “cuando renuncia a ser “solo entretenimiento”. El ejemplo del disco de debut de Roni Size y Reprazent es muy ilustrativo si tenemos en cuenta que fue vendido como el acercamiento al jazz por parte del drum’n’bass.

En otra cosa que acabo de escribir comento cómo el libro de Greil Marcus, Lipstick Traces, sirvió para que un público reacio al punk aceptase su validez artística al aparecer en el mismo marco que las vanguardias artísticas de principios del siglo XX, y apostillo que al punk no le hacía falta ese marco para rubricar su validez, por mucho que sea una gozada leer el libro de Marcus y uno esté de acuerdo con la mayor parte de sus argumentos y analogías. Desconozco si la intención de Marcus era la de legitimar al punk de cara al público de la denominada Alta Cultura, pero este uso que se le dio al libro es lo único reprochable de un texto que, afortunadamente, resiste ese pero. También afortunadamente el disco de Roni Size resiste las aspiraciones de respetabilidad por parte de la intelligentsia a las que una música aspira cuando vuelve su mirada a las formas del jazz. En el caso del New Forms, eso sí, se puede reprochar a Roni Size y su gente el que jugasen a atender a un público serio al reclutar a un batería y un contrabajista "reales" para el disco. En este caso sospecho que el acercamiento al jazz se debe más que nada a un ansia de ser reconocido por las élites culturales más que un hibrido que responda a cuestiones sociales o históricas como las que se puede argumentar que contribuyeron a que discos como el Maxinquaye de Tricky sean como son.

Otro ejemplo; en el dubstep ya sabemos que se insiste mucho en la imposibilidad de percibir el impacto total del género hasta que se escucha a través del potente equipo musical de un club. En el dubstep, la figura que representa un supuesto crecimiento artístico, asociado con la posibilidad de escuchar el disco en casa sin problemas, sería Burial, quien no se acercaría al jazz sino a la música concreta.

Quiero señalar también que el valor del momento de ebullición de una escena es que ésta funciona entonces como una auténtica y sólida comunidad igualitaria. Soy consciente de que esto suena utópico, pero a nadie debería escapar que géneros como el jungle, el 2step, el grime o ahora el bassline significan para sus creadores y el núcleo duro de seguidores (los clubbers o los oyentes de emisoras como Rinse FM); una promesa de libertad a través del hedonismo del fin de semana. En la conversación que tuvimos el pasado fin de semana, si llegamos a una conclusión fue que para que nos guste un tipo de música no es necesario que existan nombres propios que la sustenten. Con esto nos referíamos a que el concepto de originalidad está sobredimensionado en nuestra cultura occidental blanca. ¿”Copió” Timbaland a los "genios" Prince y Michael Jackson en el disco Futuresex/ Lovesounds de Justin Timberlake o animó con sus aportaciones una tradición de funky-disco-pop negro totalmente reivindicable?

Es una prueba de la fortaleza del bassline house el hecho de que ninguna de sus figuras sea realmente imprescindible, ni siquiera la de T2, hasta el momento su personaje más visible. Mientras tanto, el reggaetón, al menos el que nos llega a España o al que prestamos atención, será tanto más frágil cuanto más dependa de Tego Calderón y Calle 13, dos nombres que, no es casualidad, han firmado discos que escapan en buena parte al patrón rítmico del reggaetón, una apertura estilística que para mucha gente es sinónimo de crecimiento artístico, aunque de nuevo podríamos hablar de acercamiento a una música respetada como es el hip hop –sí, el hip hop ya está empezando a tener un estatus cultural respetable, no me digan que no- para ayudar a que algunos transijan con el ritmo del reggaeton .

Más ejemplos; a pesar del valor capital que tiene Bob Marley para el reggae, pero sobre todo para la música afroamericana y occidental en general, hay que recordar que sus discos siguieron un camino diferente al que siguió la música jamaicana en los setenta, una música que, al ver que su máxima estrella daba la espalda a las evoluciones de la música de la isla caribeña y se dedicaba a atender las demandas de un público internacional, poco menos que ni se inmutó, como prueba la apabullante creatividad comunitaria del roots y el dub en los setenta. Con todo lo buenos que son los discos de Bob Marley, existen numerosas recopilaciones de rarezas roots o dub tanto o más interesantes que Exodus.

No quiero decir con esto que haya que rechazar necesariamente el concepto de genio y volver a una idea pre-romanticista del asunto, pero no está de más andarse con cuidado no vaya a ser, por ejemplo, que nos perdamos a Durrty Goodz por pensar que Dizzee Rascal ya ha llegado todo lo lejos a lo que se puede llegar en el grime. Lo que creo que queda claro es que no hay un único patrón que nos sirva para medir en su justa medida a todas las músicas, es todo más complejo y al menos a mí me resulta mucho más interesante fijarme en los detalles que conformarme con una idea general.

jueves 21 de junio de 2007

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El otro día probertoj (El ruido de la calle) mostró su sorpresa por mi afición, hasta ahora parecería que medio encubierta, por la música electrónica. Lo cierto es que soy bastante quisquilloso, pero sí que hay cosas que me encantan, y en su momento presté mucha atención al drum’n’bass,por ejemplo, por no hablar de mi afición a toda la sucesión de etiquetas que van del UK Garage al dubstep, pasando por el grime y el 2step, ya aireada por aquí hace unos días.

Pero a lo que iba, ese gusto por la electrónica también se hace extensivo al hip hop y, en esta década, a Kanye West en particular, que me parece la estrella mediática más provocativa, contradictoria y llamativa desde… ¿Madonna?, al menos hasta que M.I.A. sea realmente masiva. Sus dos primeros discos estarán seguramente entre mis diez o veinte favoritos de la década, y estos días ando escuchando dos canciones de su próximo disco, Graduation, uno de los que con más ganas espero este año. Ahí va el videoclip del primer single.



Aunque lo sorprendente de verdad está en lo que será su segundo single, a partir del sampler de uno de los singles del Discovery de Daft Punk (una de las polémicas de la década: ¿mola o no mola ese disco de Daft Punk? James Murphy siempre lo ha defendido)




Y como no hay dos sin tres, de propina, no una canción sino el archiconocido speech en el que soltó aquello de “Bush doesn’t care about black people”:




La segunda parte de la entrada de los Go-Betweens ya queda para la próxima semana, gentes, que ando liadísimo en el curro.