viernes 22 de febrero de 2008

Massive Attack y el sonido de las calles inglesas en los 80

Hoy vamos a ir de la Incredible String Band a Massive Attack. Comenzamos con los primeros, y en concreto con algo que leí en el artículo de Brian Morton en el número de The Wire de julio del 2007 en el que entrevista a Robin Williamson, y en cuyos primeros párrafos Morton enlazaba el romanticismo y el capitalismo para explicar la conversión de la cultura en una mercancía. Al leer esto, me acordé de las críticas que recibió el Blue Lines de Massive Attack cuando salieron a la luz las canciones que habían utilizado para construir algunos de los temas de su, hasta entonces, unánimemente aclamado debut. Del romanticismo también nos llega la idea del artista genial (y, a ser posible, atormentado), que, efectivamente, tiene una curiosa relación a explorar con el proceso de industrialización de Europa y el surgimiento del capitalismo.

Y todo esto lo digo porque tengo la sensación de que las críticas al supuesto plagio de Massive Attack solamente tienen sentido desde una perspectiva capitalista. Me explico; hay que partir del tiempo pre-copyright del folk en el que las canciones eran propiedad colectiva y en el que, como leí en alguna parte que no consigo recordar, coges de alguien una canción o una letra, le das una vuelta y la dejas para que el siguiente le añada su toque. La música jamaicana funciona así. El ejemplo más claro es el dub, donde los distintos ingenieros cogían una canción –no la “robaban”- y le daban una vuelta de tuerca, con frecuencia cambiándole hasta el significado. Este proceso podía tener diferentes etapas, de modo que un ingeniero podía coger una canción de alguien, hacer su propia versión dub, para que luego viniese otro ingeniero e hiciese sobre la nueva base otra adaptación dub. Eso sí, en ningún momento deberíamos hablar del tema “original” y sus “versiones”, como si estas fuesen de segunda categoría, no es una manera productiva de acercarse al dub. Me temo que este es otro argumento que solo tiene sentido en una estructura capitalista en la que las versiones y los remixes quedan relegadas a las caras b del formato single, un mero sobrante de las canciones “originales”, que es el producto con prestigio cultural y el depositario del reconocimiento artístico.

El dub, como ya sabemos, se coló muy pronto en Inglaterra a través de las comunidades inmigrantes, y ya en los ochenta tenemos colectivos que funcionan al margen de la industria musical, mezclando de manera natural la influencia estadounidense del hip hop con la jamaicana del dub y los logros más interesantes del punk. Entre estos colectivos, claro, estaban los Wild Bunch. Supongo que el problema es que cuando “entras en el sistema” y sacas un disco y firmas a tu nombre canciones basadas en parte en otras ya existentes hay un conflicto en relación con los derechos de autor. Se puede achacar a Massive Attack su morro por reconocer solamente “Be Thankful For What You Got” como una versión, pero lo cierto es que el concepto de versión, tal y como lo entendemos normalmente, no se aplica de manera cómoda aquí. Del mismo modo que un desconocido podía coger una canción en el siglo XIII, darle su propio toque en las letras y pasársela a otro para que hiciese lo mismo, Massive Attack funcionaban así. No se puede hablar estrictamente de robo, porque creo que está claro que 3D y compañía no se limitaron a reproducir el "original".

En cualquier caso, su manera de construir las canciones es un fiel reflejo de sus actividades como DJs, del solapamiento de distintos temas, sobre los que se rapeaba, cambiando el significado de las canciones originales y dando lugar a un todo orgánico construido a partir de elementos de distintos orígenes. En el disco Blue Lines hay que tener en cuenta, además, la luminosa y lujosa producción como un elemento creativo más que justifica que hablar de plagio en los casos de “Daydreaming” o “Safe From Harm” (de las canciones “Mambo”, de Wally Badarou y “Stratus” de Billy Cobham, respectivamente) no sea del todo correcto. A finales de los ochenta, Massive Attack construían sus canciones de un modo no demasiado diferente a cómo lo haría alguien antes del Romanticismo y esa idea del genio que a veces se muestra un poco acartonada, por ejemplo a la hora de valorar los logros anónimos o colectivos. En este sentido, los de Bristol eran por aquel entonces unos estupendos representantes de cómo se hacía música en las calles inglesas en los ochenta, reflejando los cambios sociales que había sufrido Inglaterra durante el gobierno Thatcher. Es por este motivo por el cual Blue Lines me sigue pareciendo una obra maestra. Luego serían carne de revista de tendencias -y los videoclips de sus discos posteriores son buena muestra de ello- y se pasarían al lado oscuro, poniéndole música a la tensión pre-milenio. Esto último no me parece algo necesariamente peor, simplemente diferente, ¿hasta qué punto tiene sentido que 3D conserve el nombre del grupo cuando lo que hace ya tiene muy poquito que ver con su primer disco?


Aprovecho para decir que no sé qué me gusta más, el “Be Thankful For What You’ve Got” de William de Vaughan, esta versión extendida, la de Massive Attack o la versión diferente que aparece en el videoclip.

6 COMENTARIOS:

Iván Conte dijo...

PD1: Todo esto no quiere decir que no crea que deba existir un sistema que permita a los músicos, cantantes, compositores y demás algún tipo de retribución económica. Ni que crea en ideas peregrinas del tipo "no me compro música pero voy a muchos conciertos". Simplemente quiero decir que la idea de propiedad intelectual, tal y como está organizada de manera oficial, es en ocasiones un obstáculo a la creatividad. Y digo yo que alguna fórmula habrá para que todo sea más equilibrado.

PD2: La semana que viene sigo con la entrada de Broadcast que dejé ayer a medias.

anhh dijo...

http://youtube.com/watch?v=wja1dOpDk4E

Me gustaría darte la razón, pero no estoy seguro de que sean asimilables. Veo los puntos de contacto y estoy de acuerdo tanto con ellos como con lo que sugieres, pero no estoy seguro de que se pueda llegar de uno a otro(la tradición donde uno arregla las canciones, las alarga o les hace añadidos, o el simple uso de material sonoro como herramientas de construcción). Además siempre que quiero argumentar sobre este disco siempre me encuentro con la misma opacidad sobre su grabación o con el sonido anterior del grupo. Según los créditos, la gente que trabajaba con Neneh Cherry estaba aquí también. Solo Mushroom es músico en el sentido tradicional, etc. Además creo que el disco es más un objeto de construcción de samples que un disco de versiones. Por cierto creo que puedo conseguir ese documental en un pésimo ripeo en algún sitio.

Iván Conte dijo...

En la entrada no lo puse porque se me olvidó, pero al mencionar el dub también pensé que Massive Attack añadían elementos a otras canciones o samples, mientras que el dub se caracteriza por lo opuesto, por borrar elementos y, como mucho, subrayarlos mediante ecos, reverbs, etc.

La producción creo que puede ser discutible porque acomoda las puntas más ariscas del Wild Bunch, esas que aparecen en el estupendo vídeo que has enlazado, por ejemplo. Pero, como ya digo en la entrada, es en la producción -con sus arreglos de cuerda etc.- donde en realidad todo el conjunto cobra coherencia como LP, porque al fin y al cabo parece ser que el grupo tenía en mente hacer un disco conceptual.

anhh dijo...

Se que tenían en mente el disco en plan conceptual, pero por la gente que citan es más un viaje continuado a nivel emocional que una historia por capítulo (tipo prog-rock). Es una manera de vender un sesión de DJ. El grupo también mencionaba que podían tener picos de intensidad pero partes también más relajadas, más para estar sentado y desconectar.

Y es precisamente en la producción musical (todo lo que va más alla de breaks + grooves, o las partes vocales), donde tengo mis dudas. A Will Malone lo acreditan como "conductor" o sea quien dirigió el grupo de cuerdas, pero también hay un montón de gente que creen que es el que creó el arreglo (fuera la idea melódica original de ellos o no). Y sí, eso se puede ver como un colectivo descentralizado, donde todo el mundo aporta creativamente y no importa demasiado el qué o el quién, pero también cierto gusto por el oscurantismo y hacerse los interesantes. En una entrevista reciente a Portishead, contaban como la gente del Wild Bunch seguía aquella tradición de pintar las etiquetas de los vinilos para que nadie supiera que estaban pinchando, así que el proceso puede ser el mismo y atribuirse ellos los méritos de músicos de sesión o productores con experiencia en la industria. No se, ahora mismo estoy liado pero he localizado una web de fans donde dan información de cada canción, así veré si saco algo en claro.

Pablo Suárez dijo...

ivanin... no te acabas de decidir con el hmtl/xml eh... cada vez que entro aquí, el blog tiene una cara distinta :)

Iván Conte dijo...

Ays, ¿sabes qué pasa? que he intentado pasarme a XML, pero las plantillas de blogger son una mierda y las que he probado de entre las que andan por ahí circulando simplemente no funcionan. Así que al final, me quedo con una plantilla de blogger classic, y eso que ya no sé dónde poner los links!!!