jueves 17 de enero de 2008

El reggaetón de Obama

Ya había oído hablar de esto en algún sitio, pero no ha sido hasta ayer cuando he podido ver el vídeo, que descubrí en el blog de Wayne & Wax:
Obama Reggaeton

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Este vídeo ratifica lo que muchos ya sabíamos: que el reggaetón ha tenido un impacto brutal entre la población estadounidense de origen hispano, hasta el punto de que alguien ha decidido que para pedir el voto a los hispanos, antes que hacer el clásico vídeo del candidato de turno chapurreando unas pocas palabras recién aprendidas en español (¿Os acordáis de cuando Bush lo intentó?), es preferible tirar de algo como el reggaetón, que ya es una seña de identidad para los latinos estadounidenses y, lo mejor de todo, un terreno que hasta donde yo sé ningún político estadounidense había tocado antes.

Todo un acierto de marketing por parte de los responsables de esta campaña, aunque me sigue costando horrores encontrar algo en Obama que me haga sentirme optimista. Aquí tenía preparados unos cuantos argumentos al respecto, pero coincide que acaban de subir a la web rebelion un artículo de Vicenç Navarro en el que precisamente se recogen los mismos argumentos, que paso a samplear en este blog:

1- Un ejemplo de ello es Mario Vargas Llosa, quien en su artículo sobre las elecciones en EEUU titulado “Obama y las primarias” se refiere a la mayoría de votantes progresistas que apoyaron al Partido Demócrata como liberales. En realidad, gran número de los votantes que se definen como liberales en EEUU son socialdemócratas, punto que prácticamente nunca se aclara en los medios españoles y todavía menos en los artículos de Mario Vargas Llosa y compañía.
2- El sistema sanitario, bajo la Administración Clinton, continuaría gestionado por las compañías privadas de seguros, mientras que Barak Obama ni siquiera pide la universalización de la cobertura sanitaria (tal como erróneamente informa Mario Vargas Llosa en su artículo de El País), limitándose a pedir la expansión de la muy limitada cobertura sanitaria que existe en EEUU a base de incentivos y subsidios a las empresas y a los individuos (mediante desgravaciones fiscales semejantes a las propuestas por el PP y CiU en España y en Cataluña). Presentar tales dirigentes como dirigentes de centro-izquierda exige una cierta elasticidad en el lenguaje político nuestro.
3- El lenguaje conciliador de Obama transciende la división entre izquierdas y derechas, hablando de la convergencia de intereses entre todos, utilizando un lenguaje que contribuye a diluir su procedencia del Movimiento de Derechos Civiles (cuyo radicalismo, por cierto, posibilitó que hoy él pueda ser un candidato con probabilidades de ser considerado como presidente de EEUU).
Y muchos puntos más en el artículo publicado en Rebelión.