El otro día lo había dejado justo cuando me iba a poner a hablar de la No Wave y de cómo la etiqueta que asociamos con Mars o Teenage Jesus & The Jerks comparte con Birthday Party un similar abuso de los instrumentos, hasta hacerlos sonar como si los estuviesen torturando, y una similar fascinación, desde la excusa de una perspectiva arty -vosotros veréis si eso es bueno o malo- hacia el lado más áspero de la vida y el existencialismo filosófico. Un toque de primitivismo sonoro común en Birthday Party y las bandas de la No Wave ayuda a reforzar la conexión. Por cierto que ese primitivismo, en el caso de la banda de Cave, era buscado. Lean lo que decía el propio Cave en una entrevista de la época para el NME:
Es como desnudar la música hasta una forma muy básica, algo que encuentro mucho más difícil y requiere más inteligencia que hacer una música intricada y aparentemente inteligente. Nos ha llevado años y años ser capaces de hacer eso, de ponernos en pie y tocar algo que es muy fácil musicalmente.Cave sostiene también una teoría bastante convincente según la cual llegó un momento en el que Birthday Party habían dicho todo lo que tenían que decir, o habían llevado sus intereses formales y expresivos hasta el límite. Momento que coincide más o menos con la publicación de Junkyard. Se entenderá así que seguir con el grupo sería arriesgarse a un crecimiento artístico problemático para el propio concepto caótico y nihilista de la banda, un callejón sin salida en el que también terminaron por morir asfixiadas algunas de las bandas de la No Wave, como por ejemplo Mars. Por cierto, que ayer estuve reescuchando aquel recopilatorio que sacó un sello de Barcelona con todas las grabaciones de la banda neoyorquina y siguen sonando tremendos.
Una vez comentadas estas referencias más o menos constantes a la hora de hablar de Birthday Party es vuestro turno para decidir qué aspectos tienen una mayor presencia en las canciones de un disco de Junkyard. A mí personalmente me llama mucho la atención ver que entre The Go-Betweens y Einsturzende Neubauten hay solamente un grado de separación, el representado por los propios Birthday Party. Mirad, mirad qué cartelazo:
La reedición en cd que tengo, hecha por 4AD, comienza con un tema que aparecía como cara B del single “Release the Bats” (canción que también aparece en la reedición, al final del cd). El tema se llama “Blast Off” y suena como una estampida de animales salvajes. Igual por eso mismo me parece un acierto comenzar la reedición con este tema. Además, el sonido de guitarras –como de lija, áspero y granulado- suena parecido al que obtenían Gang of Four en su Entertainment!. Un saxo gritón y sobre todo una estructura repetitiva y desbocada redondean una canción que sirve como patrón para asimilar el resto del disco. Un entrante de lujo, sí. Como el resto del disco, esta canción está mezclada de tal modo que parece que los instrumentos estén empujando los altavoces para salir de tu equipo de música, o para imponerse los unos sobre los otros, o desangrándose mutuamente, un efecto que sin duda subraya el aspecto de confrontación física que inspira su música. Así las cosas, la siguiente canción -“She’s Hit”- ralentiza el ritmo, demuestra el creciente interés de la banda por las formas sonoras que solemos etiquetar como pantanosas y por eso mismo está recorrida por fantasmas musicales del imaginario estadounidense similares a los creados por David Lynch en sus películas. Uno se imagina fácilmente el descenso a los infiernos de un personaje interpretado por Laura Dern con esta canción de fondo. Y, como en las películas del director estadounidense, aquí hay una oscuridad inquietante puntuada por destellos de luz artificial parpadeante –sinestesia cortesía de la sección rítmica. “Dead Joe” es una bacanal rítmica –¡la batería suena poco menos que como un martillo hidráulico!- que explica que se llevasen tan bien con Einsturzende Neubauten. Gracias al bajo culebreante que suena en “Hamlet (Pow , Pow, Pow)” –sí, es una adaptación del “Hamlet” de Shakespeare- también nos podemos imaginar el humo surgiendo de ultratumba en la escena en la que el protagonista de la obra de Shakespeare se encuentra en un cementerio. Con esta canción me ocurre que llego a la mitad y no sé ni cómo empezó la cosa ni puedo predecir cómo acabará, que es algo que me suele encantar; aquí la banda llega a un éxtasis hipnótico en el que cuesta no caer atrapado, un éxtasis que podría mantenerse hasta el final del disco y que, quizás por eso, termina en un fade out para dejar paso a otra canción en la línea de “She’s Hit”; “Several Sins”. En “Big-Jesus-Trah-Can” Mick Harvey toca el saxo añadiendo a la mezcla un toque de jazz entre lisérgico y neurótico.”Kiss Me Black” sirve para ejemplificar las estructuras de sus canciones; repetitivas y machaconas, sencillas pero sumergidas en un torbellino sonoro en el que la voz de Nick Cave intenta no ahogarse, con su forma de cantar tan característica en esta época, como si las palabras y las onomatopeyas le saliesen a borbotones. “Kiss Me Black” tiene un comienzo en el que se puede observar el peculiar sonido metálico de la batería y correoso del bajo obtenidos en la producción de este disco, también patentes en la siguiente canción, “6” Gold Blade” en la que todo suena metálico, o a botellas de vidrio estampadas contra una pared. Los matices o las pequeñas sorpresas del disco se encuentran en cosas como que una de las líneas de guitarra que suenan semi-escondidas en “Kewpie Doll” suene muy pop, como si se hubiese colado el sonido de la grabación de otro grupo en un estudio cercano. “Junkyard”, el tema titular, es un final de disco perfecto, con Nick Cave graznando, la sección rítmica marcando el paso y las guitarras afilando todo el ambiente sonoro.
“Junkyard” está hecho con la energía del que sabe que ha llevado las cosas por donde quería, pero también hasta los límites expresivos, ese aire que tiene el disco que parece decirnos que el Apocalipsis está al caer sin duda tuvo que ser extenuante y, de hecho, Nick Cave no se cansaba de decir en las entrevistas que he leído de la época que la banda estaba al borde de la desaparición. Pese a todo, canciones como “Dead Joe” seguramente llamaron la atención de Steve Albini, al menos la mezcla de Songs About Fucking suena tan saturada como la de Junkyard. En la reedición del disco que hizo 4AD hace unos años se incluye también una versión diferente de “Dead Joe” y el single “Release the Bats”, que es una bacanal de ritmo trepidante y una excelente elección de single ya que muestra su cara más accesible. Sin pasarse, claro.
¡Hay que ver qué bien le sentó el punk a muchas bandas australianas!
5 COMENTARIOS:
Respecto al aspecto “arty” del grupo, creo que cuando me importaban esas cosas compré “Prayers On Fire” en vinilo y en una canción en la parte más aburrida y monótona de la misma, cerraban el surco y lo convertían en un loop. Cuando lo lea en condiciones ya veo si comento alguna cosa más.
Roberto, de Grande-Marlaska, me había recomendado este weblog y, a bote pronto, tiene muy muy muy buena pinta. Lo apunto entre mis favoritos
Iván, yo cada vez que me pongo a Birthday Party no puedo evitar recordar lo que dicen unos amigos: "¿Y sus madres qué pensarían de ellos cuando los viesen en directo?". Y más ahora que han pasado las navidades. No puedo imaginarme una cena de Nochebuena de esta gente con sus familias.
De todas maneras, y ya que lo has citado, yo prefiero el extremismo artie de Albini que el de Cave, al que le noto un poco más el teatro.
¡Hola César! Pues es un auténtico placer verte por aquí. Por supuesto, estás invitado a pasarte y comentar cuando quieras, ¡Un saludo y gracias!
Probertoj: Más teatreros que los primeros Roxy Music no los hay y a mí me encantan. A mí también me gustan más Big Black que Birthday Party, lo cual no es un desprecio para con los segundos, sino simplemente la constatación del hecho de que escucho mucho más a los de Steve Albini que a los de Nick Cave, simplemente. En cualquier caso, si los prefiero no es porque unos me parezcan más creíbles o auténticos que los otros. Además, Birthday Party eran mucho más que Nick Cave.
Ya, coincido en lo de Roxy Music, pero lo mío es porque me gusta más el teatro musical que va de brillos y decadencias que el de (simplificando muchísimo) lo chunga que es la vida y cómo me gustaría morir.
Y sí, Birthday Party eran mucho más que Cave, pero, al final, el que prevalece es el del bigotón.
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