martes 8 de enero de 2008

Birthday Party, Junkyard (1ª parte)

BIRTHDAY PARTY
JUNKYARD
1982


En un artículo publicado en el NME, dos miembros de la banda Birthday Party -Nick Cave y Rowland S. Howard- señalaron una serie de preferencias personales que sirven para situar a la banda australiana en cuanto a referencias: Nick Cave menciona a The Stooges, The Fall, Johnny Cash, Samuel Beckett y Robert Mitchum entre otros, mientras que Howard menciona La noche del cazador, a Raymond Chandler, Dashiel Hammett, Lee Hazelwood o la canción The End de los Doors. Tanta oscuridad y existencialismo les situaba en la línea de muchos grupos que se pasaron al lado oscuro durante el post-punk, con Joy Division como nombre más conocido. Pero también es reseñable el especial acento que ponían los de Melbourne en citar referencias estadounidenses, en contraste con un post-punk inglés por lo general decididamente europeo. Algo que sin duda ayudaría a que el público británico viese en ellos un soplo de frescura, aunque esa frescura pareciese salir del infierno, a juzgar por los sonidos que encierra el disco que voy a comentar hoy.

Al igual que ocurre con muchos de los álbumes que me entusiasman, Junkyad tiene un fuerte sabor a sonidos que asociamos con lugares específicos; el gótico británico, el post-punk australiano (variante Melbourne) o la No Wave neoyorquina. Me imagino que dependiendo de los gustos de la persona que escriba sobre ellos se pondrá el acento en uno de los vértices en particular. Personalmente, pienso que no es necesario descartar ninguna de las tres referencias, puesto que es en esa tensión en donde podemos localizar el fascinante dinamismo de sus canciones. Así, creo que es fácil comprobar cómo su interpretación del punk está en un territorio entre el artpunk, la nowave existencialista y el impulso antisocial del punk primigenio o, como veremos, primitivista.

Comenzando por la veta gótico romántica, la analogía la podemos encontrar en la apuesta por el mito del hombre torturado, de sexualidad descarnada, pasión mórbida por los arranques violentos y una cierta sofisticación en el vestir (este último punto sería cada vez más importante en la carrera posterior de Nick Cave, como es fácil comprobar viendo fotografías de sus diferentes etapas). Pero hay algo que permite distanciar a la banda de Nick Cave de los oscuros románticos que comenzaban por aquel entonces a definir su identidad como subcultura; Birthday Party eran mucho más ardientes e infernales. En cualquier caso, se puede argumentar que su acercamiento al gótico es coyuntural, y el propio Nick Cave rechazó en su momento el papel de padrino de las hordas oscuras, posiblemente como consecuencia de la etapa que el grupo pasó en Londres y que coincidió justo con el momento en que las acciones de la estética gótica estaban al alza. Tampoco se les puede acusar de escapistas -como si podemos hacer con el movimiento gótico en general, aunque aquí estoy generalizando, ¡claro!- si tenemos en cuenta la posterior atracción mutua que establecieron con Einsturzende Neubauten. Finalmente, también hay que señalar en este apartado su creciente admiración hacia el gótico sureño estadounidense, mucho más marcada que su supuesta adscripción a la estética gótica británica. Pero, ya digo, hay que andarse con mucho cuidado para etiquetarlos como grupo gótico y no resbalar en el intento. O igual es que este es el aspecto que menos me motiva de ellos.

Por otra parte, es curioso enterarse de que Birthday Party eran amiguetes de los Go-Betweens. A estas alturas ya sabréis de sobra el cariño que le tengo a la banda de Robert Forster y Grant McLennan, y uno tiene muy presente que salieron del mismo caldo de cultivo que la banda de Nick Cave, algo que se ve muy bien en los primeros, oscuros y angulosos discos de la banda de Brisbane. Las conexiones entre ambas bandas son numerosas, destacando la formación de un supergrupo compuesto de miembros de ambas bandas, de nombre Tuff Monks, y que editó un single, “After the Fireworks”, en el que escenificaban el encontronazo y los puntos en común de ambos sonidos. Cuenta además la leyenda que los Go-Betweens entraron a grabar dos canciones (“Hammer the Hammer” y “By Chance”) aprovechando horas de estudio pagadas por el sello para Birthday Party pero que la banda de Nick Cave no usó por incomparecencia. En el fanzine Fast Forward Robert Forster revelaba que consideraba a los Birthday Party una banda muy cercana a The Go-Betweens. Incluso Mick Harvey estuvo a punto de producir el primer disco de la banda del fallecido Grant McLennan (y de hecho colaboró en el primer disco de Robert Forster en solitario, por ejemplo). Todos estos datos son especialmente reveladores en el caso de Birthday Party, porque es muy entretenido pararse a pensar qué canciones de las primeras que publicaron Go-Betweens podrían haber terminado, con un enfoque diferente, en el repertorio de Birthday Party, y viceversa.