miércoles, 5 de diciembre de 2007

Festival Internacional de cine de Gijón, 2007

Pues esto es lo que pude ver en la 45 edición del festival de cine de Gijón:

El silencio antes de Bach, Dir. Pere Portabella: Sin ninguna duda, uno de los grandes acontecimientos que tuvieron lugar durante la celebración del festival de cine fue la presentación, en la sección oficial a concurso, de la nueva película del director catalán de culto. El resultado no ha defraudado a quienes sabían algunas claves para descifrar esta película e incluso se llevó el premio especial del jurado, pero decepcionó y aburrió a gran parte del público asistente debido a lo deliberadamente experimental de su planteamiento: una serie de interpretaciones de composiciones de Bach representadas como parte de la vida cotidiana de sus interpretes o del propio Bach. La película va haciendo saltos en el tiempo, del presente a la época de Bach o de Mendelson (quien recuperó la obra del primero tras cincuenta años sin ser representada), en el espacio –de España a Alemania-, en las clases sociales de los intérpretes, etc. La intención, según parece, es articular el discurso de Bach como compositor esencial en una idea de Europa como productora de una Cultura con mayúsculas. Por este motivo, y aunque es indudable que el film ofrece numerosos y valiosos apuntes sobre las relaciones entre silencio y música y entre música y su representación visual en el cine, a mí me cuesta creer en esa idea de la Cultura Europea como base del sentimiento europeo cuando buena parte de ella fue financiada gracias al imperialismo del viejo continente. Esto no significa que Bach no me guste, sino que la propia idea de Alta Cultura en mayúsculas me tira un poco para atrás, y la creación de un sentimiento europeo no digamos... En cualquier caso, es fácil predecir que esta será la película más recordada de esta edición del festival, debido a sus experimentos con los límites entre documental y ficción o por su carácter insólito en la cinematografía española.

Juno, Dir. Jason Reitman. Creo que a los cinco minutos ya tenía claro que esta iba a ser la película ganadora del premio del jurado joven, como así fue, parecía hecha a la medida de este: comedia adolescente amable pero con un punto gamberro (nada transgresor), banda sonora de Kimya Dawson y múltiples referencias musicales a lo largo del film (de los Stooges a los Sonic Youth pasando por los Melvins, Sonic Youth o Belle & Sebastian). Sorprendentemente, a pesar de que este tipo de cine indie me cansa un poco, la película funciona porque el guión sabe hacer malabarismos para que sus personajes –que rozan la caricatura y están todos ellos construidos en torno a tópicos- se sientan vivos. Si el guión es capaz de hacer esto es porque se nota el aprecio hacia todos los personajes, no es Juno una visión despiadada de la sociedad, sino una mirada de comprensión hacia una galería de personajes imperfectos en busca de sí mismos, y eso es algo que siempre me gusta. Así que esta película no sorprende, pero entra muy bien. A destacar también la actuación de la actriz principal, a quien ya conocemos por interpretar otros personajes difíciles como el de Hard Candy. Era mi favorita para el premio a la mejor actriz, aunque finalmente se quedó sin él.

This is Jamaica, Dir. Jerome Laperrousaz. El gran acierto de este documental sobre la música jamaicana en la actualidad es que no privilegia ni un estilo sobre otro ni, sobre todo, pretende mostrarnos el juicio moral del director sobre lo que estamos viendo. Aquí son los propios músicos los que hablan sobre los temas clásicos del reggae, o al menos los que más han llamado la atención mediática: la violencia, las drogas, la religión, la corrupción del gobierno jamaicano, la esclavitud, las ganas de divertirse, etc. Quizás se hace un poco larga, y en algunas de las actuaciones se roza una dudosa estética tipo fiesta-en-la-mansión-Playboy, pero viene muy bien para ponerse al día en cuanto a la música jamaicana contemporánea. Y el mero hecho de escuchar los bajos atronadores del reggae con el equipo de sonido de una sala de cine es suficiente motivo para pagar el precio de la entrada.

Scott Walker: 30th century Man, Dir. Stephen Kijak. Fue curioso ver cómo hubo gente que salió despavorida del cine cuando este documental empezaba a hablar de las últimas grabaciones de Scott Walker. Una amiga, que solamente conocía su primer disco, me confesó que incluso había pasado miedo en el tramo final de este excelente documental que sabe transmitir muy bien el sabor de cada una de las etapas de un personaje al que alguien define en el mismo como el Ligeti del pop, una definición controvertida pero posiblemente no muy alejada de lasciertamente extrañas y en ocasiones crípticas intenciones del que fuera versioneador de Jacques Brel. Impagables, claro, las escenas que muestran los entresijos de su última, difícil y oscura obra maestra, The Drift. De todos modos… ¿cómo puede ser que David Bowie aparente cuarenta y tantos años en este documental?!!! Tanto esta como la anterior película comentada también se pudieron ver en la reciente edición del In-Edit en Barcelona.

Cargo 200, Dir. Alexey Balabanov. Extraña película que mezcla en su metraje la comedia juvenil, el cine de terror subdivisión psicópatas y la sátira política sobre el derrumbamiento del comunismo en Rusia, este film tiene su punto más fuerte en servir de ejemplo de cómo hablar del pasado de un país sin caer en la bobería nostálgica con que nos castigan numerosas películas y series españolas. Llena de personajes egoístas, malvados o directamente sádicos, la película no funciona tan bien como crítica política (un poco simplona) sino como alucinado cruce de géneros y emociones experto en helarte la sonrisa o en dejar al espectador con la duda de si reir u horrorizarse. Su bizarrismo podría hacer que se convirtiese en película de culto. Eso sí, cuando salí del cine me decepcionó un poco porque pensaba que era la típica película que muchos festivales traen para escandalizar, aunque ahora la recuerde con “agrado”.

Viva, Dir. Anna Biller. Una de las retrospectivas estuvo dedicada a esta directora norteamericana que produce, escribe, y dirige sus propios filmes, y además actúa en ellos. Viva es la historia de una ama de casa en los EEUU de los 70 que, en un momento de crisis matrimonial, decide sumergirse en el zeitgeist de liberación sexual de la época. La cosa pintaba bien y yo iba con todas las ganas de que me gustase, pero la película era excesivamente irónica, el mensaje feminista no es muy profundo, y no digamos ya su resolución, que cabreó a alguna conocida a la que pregunté su opinión sobre el tema. Lo peor es que había tramos de la película que parecían una broma privada. No, mi descubrimiento de esta edición del festival no fue este, sino la siguiente película:

Un homme perdu, Dir. Danielle Arbid. Otra de las retrospectivas de esta edición estuvo dedicada a la muy interesante directora libanesa Danielle Arbid, de la que pude ver esta película que participo en la quincena de realizadores de Cannes de este año. Planteada como un viaje a ese mundo árabe que no aparece en las noticias, en el que hay prostitución y bares en los que se canta, se bebe y se baila, la película es muy arriesgada por estar dirigida por una mujer libanesa pero poniendo el punto de vista en un personaje masculino y francés, personaje incómodo y en ocasiones muy cargante que no duda en inmiscuirse en las vidas de los demás para conseguir su reportaje fotográfico de prostitutas en el mundo árabe. Fue fascinante ver esta película hecha desde dentro de una cultura últimamente replegada sobre sí misma –o al menos eso nos dan a entender los medios de comunicación mainstream-, y además los ambientes nocturnos están muy bien conseguidos, así como el carácter introspectivo de sus dos protagonistas masculinos reflejado a la perfección con una fotografía de tonos azulados y una un tanto tópica banda sonora intimista. Ojalá que se estrene por aquí y podamos volver a verla fuera del apresurado entorno de un festival para fijarnos en más detalles, porque lo merece.

Batalla en el cielo, Dir. Carlos Reygadas. La mayor desilusión que me llevé en esta edición del festival fue cuando fui a por mi entrada para la nueva película del director mejicano (“Luz silenciosa”) cinco horas antes de su pase solo para comprobar que ya se habían agotado. Me gustaría sugerir al festival de cine que limitase los pases gratuitos o que pidiese una cifra simbólica de un euro o algo así como entrada para evitar lo que luego suele ocurrir; que la gente recoge las invitaciones para luego ir... o no. Es que luego te da mucha rabia cuando te enteras que en el pase de esta película había butacas vacías. Pero bueno, al día siguiente pude ver la anterior película del director, “Batalla en el cielo”, un impactante órdago cuyo tramo final, con giro narrativo sorpresa y viraje hacía el surrealismo feísta y malrollista herencia del Buñuel menos simpático y fascinado con los ritos religiosos me dejó clavado en la butaca. Pocas veces he salido de un cine con una sensación de bajona tan brutal como al término de la proyección de esta película. Reygadas promete mucho, con esos planos secuencia que te meten en la manera de ver el mundo –casi autista- de sus personajes, con su valentía para enfrentarse a secuencias de cualquier tipo, desde escenas de sexo real a explosiones de violencia inesperadas. Dicen que puede ser el nuevo Lars Von Trier, con lo que me imagino que la gente quiere decir que puede llegar a su mismo nivel de popularidad, pero yo no estoy muy seguro, Reygadas tiene muchísimo más peligro que el jugetón Lars Von Trier, el único film de Von Trier que me parece comparable con la obra de Reygadas es “Los idiotas”, aunque creo que la comparación tiene más que ver con una supuesta herencia común de ambos directores con Dreyer.

Help Me, Eros Dir. Lee Kang Sheng. No he visto todas las películas en la sección oficial a concurso del festival, pero esta fue la que más satisfecho me dejó, así que me alegro de que se llevase el premio más importante, a pesar de que ya me he enterado de que fue recibida con frialdad por el público en su pase del día siguiente a la entrega de los premios. Que conste que fui un poco con la crítica medio hecha, ya que Tsai Ming Liang es, posiblemente, el director que más me gusta desde hace un tiempo, y Tsai Ming Liang es el productor ejecutivo y director del diseño de producción de esta película. De hecho, su director y protagonista es el actor que suele aparecer en las películas del director de El sabor de la sandía. Todo apuntaba a que íbamos a ver una película muy Tsai Ming Liang, y el interés residía en ver en qué se diferencia esta película de las características comunes del director taiwanés. La respuesta es: poco o nada. Aquí vuelven a aparecer imágenes y metáforas visuales recurrentes: la noche, el agua, los neones, el sexo, la incomunicación, el existencialismo urbano, la comida, la música, el tempo pausado (agotadoramente pausado para algunos)… Una vez que has visto varias películas de Tsai Ming Liang ya sabes qué esperar de él y cuando empieza una película suya ya sabes cómo te va a sentar la película. A mí, ya digo, muy bien, será porque esos elementos recurrentes que he mencionado hace unas frases son también un poco recurrentes en mis gustos personales, en Ballard, en Burial, o en The Good, The Bad & The Queen. Por buscarle un par de peros a la película, por una parte he de decir que a pesar de todo el esfuerzo mimético Lee Kang Sheng no siempre consigue alcanzar ese punto de fascinación que logran las películas de Tsai Ming Liang, y que por otra yo prefiero la música kitsch que aparece en las películas del maestro al soporífero folk atormentado que aparece en esta película para ilustrar las fantasías del protagonista. Como en el caso de “Un homme perdu”, también deseo que se estrene por aquí para poder volver a verla.

The Future is Unwriten, Dir. Julien Temple. Ligeramente decepcionate documental sobre la vida de Joe Strummer. Reconozco que para un no iniciado a The Clash dispuesto a aprenderse los lugares comunes de la biografía de su líder la película resulta entretenida, al igual que amena es la manera de dirigir documentales del señor Temple, bastante similar aquí a lo que hizo en The Filth and the Fury, es decir, un uso de montones de metraje proveniente de grabaciones privadas, películas, noticiarios, etc. Funciona, claro que sí, pero si has leído England’s Dreming aquí vas a encontrar poco que no sepas, y si la película estaba centrada en Strummer no entiendo por qué desaprovecharon lo que el propio documental denomina como tramos oscuros en la biografía del inglés nacido en Ankara. Su estancia en Granada, sin ir más lejos, ventilada en este film en un par de escasos minutos. Pero vamos, que la película está bien aunque no me haya sorprendido tanto como The Filth and the Fury. Julien Temple sigue siendo un director a tener en cuenta.

Cada vez se me hace más difícil aprovechar al máximo el festival, a las crecientes obligaciones laborales se una una cada vez mayor y más preocupante falta de tiempo libre. Con deciros que todavía estoy haciendo cosas para el trabajo que tengo pendientes desde la semana del festival… Sirva esto como disculpa por no haber podido ver muchas otras películas que, según me han contado fuentes de confianza, han estado muy bien. Aquí os pongo una lista de estas películas por si en el futuro tenéis la posibilidad de verlas: The Darjeeling Limited (la nueva de Wes Anderson), This is England (a pesar de que Simon Reynolds haya dicho de ella que es una mierda se llevó uno de los premios de la sección Enfants Terribles), Lick your Idols (documental sobre el underground neoyorquino en los ochenta), A Very British Gangster (otro documental sobre un gangster real en Manchester), o cualquiera del ciclo del nuevo cine alemán, ciclo al cual solamente me acerqué para ver en pantalla grande Las amargas lágrimas de Petra Von Kant, cinta que, como es un clásico sobre el que hay más o menos consenso (siempre que te guste Fassbinder, claro) pues no voy a decir nada. Si has asistido al festival y quieres recomendar alguna película más, los comentarios están abiertos (recuerda, al comienzo de la entrada, debajo del título, está el link para los comentarios, que ya me han preguntado más de una vez dónde encontrarlos). Una pena que se me haya pasado esta edición tan rápido.



2 COMENTARIOS:

anhh dijo...

Gracias por haber escrito esta entrada tan larga. Sobre el documental de Scott Walker, había leído que muchos de los entrevistados se dedicaban más a lanzar piropos y soltar metáforas tan chorras como la que mencionas, en vez de explicar que es realmente lo que encontraron en su música, que teniendo en cuenta lo jugosos que son ellos mismos como personajes hubiera resultado mucho más interesante. Lo de la gente saliendo en la última parte es ciertamente patético.
Lo que mencionas sobre la película de Pere Portabella también desde luego es problemático y merecedor de un debate detallado. Es un tema recurrente en la moderna musicología el tema de la economía.

Iván Conte dijo...

¡Muchas gracias a tí por leerla! Pensé que nadie la leería :S

El documental de Scott Walker juega más a crear y potenciar el mito de Scott Walker que a aclararlo, en ese aspecto funciona, y ocurre lo mismo que con el documental de Jamaica, que escuchar su música en un cine es algo tremendo.

La peli de Portabella da para mucho, seguro que en Cahiers du Cinema.España hacen un estudio bien detallado. De hecho creo que está a punto de estrenarse. Creo que no he dicho en la entrada que está muy bien dirigida.