Dice Mark Fisher en el artículo que ya enlacé en la entrada de ayer que
El vicio del género es su tendencia al malhumor ceñudo y al retraimiento incomunicativo.
Estoy de acuerdo con él, aunque este vicio no es exclusivo del dubstep. Este argumento es uno de los principales motivos que me impiden disfrutar de Radiohead, por ejemplo. En cualquier caso es destacable que la cuestión del género salga con frecuencia en las críticas y comentarios acerca del dubstep. Esto es lo que dice Burial en la entrevista que sale en el número de diciembre de Wire (entrevista que podéis leer aquí, por cierto)
Me gusta bajar el tono de las voces femeninas de modo que suenen masculinas, y subir el tono de las masculinas para que suenen como una chica cantando. Puede sonar sexy de la hostia.Yo lo veo claro; la capacidad del dubstep para articular en sonidos estos matices de representación de género es uno de sus grandes triunfos.
Por otra parte, en el artículo que mencionaba al comienzo de esta entrada cuenta Mark Fisher que en una sesión de Kode9 y Spaceape estos empezaron con una versión del "Ghost Town" de mis adorados Specials. Desconozco si algún otro ejemplar dubstep ha intentando meterle mano antes al clásico de la banda inglesa, pero tiene toda la lógica del mundo: el sonido del viento, los aires orientales, el humo jamaicano, la ralentización, la alienación urbana, un toque de realismo social... todos estos elementos son comunes al dubstep y a la canción "Ghost Town". Comprobadlo vosotros mismos. Cualquier excusa es buena para escuchar una canción tan enorme:
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