Lo más difícil a la hora de ponerse a hablar del segundo disco del productor inglés Burial es saltar por encima de los obstáculos creados por el hype a pequeña escala organizado en torno a su edición. El secretismo acerca de la identidad de Burial –quien debe de haber aprendido de Aphex Twin que una buena leyenda creada en torno a uno mismo en el momento oportuno es igual de efectiva que una costosa campaña de publicidad-; el hecho de que cada una de las entrevistas publicadas antes de la edición del disco fuese un pequeño acontecimiento y el celo con el que fue protegido el disco para evitar su filtración antes de su lanzamiento contribuyeron a disparar unas expectativas similares a las creadas por el In Rainbows de Radiohead –aunque en una dimensión mucho más reducida, claro-. Por eso, muchos llegaron con todas las ganas de darle las cinco estrellas al LP a poco que respondiese a las expectativas, cosa no demasiado complicada si tenemos en cuenta lo dispuesto que se ha mostrado Burial a asumir todo lo bueno que se ha escrito sobre él en el último año y a redondear un contexto irresistible en el que situar su segundo disco. Burial sabe lo que queríamos escuchar y nos lo ha dado sin excesivos problemas, concentrándose en aquellos puntos más celebrados de su debut –como los samplers vocales, de los que aquí hay muchos más que en el primer disco, y usados de manera estupenda (oigan “Archangel”, “Near Dark” o “Untrue”, por ejemplo). Así que, una vez esquivados estos obstáculos, toca intentar hilar lo más fino posible para poder decir que este es un gran disco sin que suene a opinión precipitada por el entusiasmo. A ver si lo consigo.
Lo mejor de la mini-repercusión que ha tenido el lanzamiento de este disco es que habrá gente que le dé, por fin, la importancia que se merece a la tradición que va del hardcore, el drum’n’bass y el jungle al grime y el dubstep pasando por el ragga jangle, el 2step, el UK garage, etc., un terreno muy fértil y que no siempre ha tenido la respuesta crítica o comercial merecida y / o buscada. Untrue puede que sea una estupenda puerta de entrada para curiosos con ganas, como lo fue para mí en su día el Original Pirate Material de The Streets, o mismamente el debut de Burial, debido a su alto componente emocional y a lo fácil que es identificarse con la imagen del chaval volviendo a casa de una noche de fiesta con la música deshaciéndose en ecos en su cabeza evocada tanto en Burial como en este Untrue. Es, también, un disco que echa la vista atrás, al 2step y al UK garage, sobre todo en su primer tramo, el que va hasta “Ghost Hardware” (tema recuperado de un EP publicado entre el primer y el segundo LP) y que vuelve a aparecer en temas posteriores como “Untre”. En “Archangel”, uno de los temas más celebrados, Burial consigue un hipnótico ritmo sincopado de sabor terroso y futurista, rematado por una desarmante voz masculina. La canción es enorme, al igual que la que cierra el disco, “Raver”, con un título más que explícito y un sorprendente giro en su ritmo hacia el 4x4 del house, terreno que podría apuntar hacia una posible futura evolución del sonido de Burial, ahora que está claro que los límites del dubstep se le han quedado pequeños. Curiosamente, uno de los grandes referentes para el dubstep, Photek, también dio un giro hacia el house en su segundo disco, Solaris. Como ya he dicho, este disco se inscribe en la tradición denominada rave continuum en inglés, y en las grandes figuras de esa tradición se va fijando Burial para hacer unas canciones que evitan el vacío de la referencia postmoderna porque sí, porque aquí no hay nada de ironía. En Untrue hay mucha nostalgia pero también ganas de llevar las cosas más allá y, aunque en este propósito se ha quedado corto con respecto a su primer disco (es casi inevitable que el efecto sorpresa se haya desgastado), en las canciones de su segundo álbum sigue habiendo la suficiente vida como para celebrar su edición.
En cuanto a las conexiones sonoras, algunas de las que he detectado y no me parece descabellado señalar están el Brian Eno más ambient en “In McDonalds”, en la que también hay apuntes al laptopismo de Fennesz, los KLF de Chill Out en “Endorphin” y, sobre todo, Aphex Twin en “Etched Headplate”, canción que incluye una melodía semi-oculta entre todas las capas de sonido que podría haber aparecido en cualquiera de los dos volúmenes de la serie Selected Ambient Works editadas por el de Cornualles en la primera mitad de los noventa. Una última referencia, que saco un poco tímidamente, es la de Japan, grupo del que me acordé porque no puedo quitarme de la cabeza que la portada de Untrue tiene un cierto parecido con la de Tin Drum; ambas tienen un aire entre austero, metálico, introvertido y futurista, y ambas encierran un disco frío, nocturno y emocionante.
De modo que sí, el disco me ha gustado mucho en las primeras escuchas, ahora solo falta dejarlo reposar y ver si aguanta tan bien como el primero.

10 COMENTARIOS:
Ñam, ñam, qué apetitoso lo pones.
Estoy ya con él, después de todo lo que has hablado. Categoría: curioso con ganas... Archangel es maravillosa.
Esto no tiene nada que ver con esta entrada, sino con otra, pero es igual. Qué bien ese texto sobre White Noise. Mi mandíbula no podía dejar de colgar la primera vez que los escuché, de puro asombro. Es uno de esos discos que me cuesta creer que hayan sido hechos el año que fueron hechos. Lo mismo me pasa con USA, a los que mencionas, y con Silver Apples. ¿Tienes tu en la cabeza más discos en esa onda, de los que resulta increíble creer el año en que se publicaron? Tengo curiosidad.
Fresco!
Da gusto escucharselo entero....
Quien sera¿
Será que estoy chinchoso. Que conste que el disco me gusta y que lo pondré en la lista de lo mejor del año, pero me gustan todas las críticas que está recibiendo por ser el equivalente a "Blue Lines" de Massive Attack o "Play" de Moby, para aquella gente que no escucha de forma regular música electrónica. Esto es, la excepción que confirma la regla, música bonita y sentida que puedes poner a los amigos o en el coche sin que nadie diga que eso es "ruido", música con "buen gusto".
¿Son justos este tipo de comentarios? ¿Para ser vanguardista o novedoso uno ha de sonar agresivo, hiriente, hosco como no hace tanto se apuntaba por este mismo blog? ¿O son las mismas voces de siempre hablando de dificultad, profundidad, etc. como características del arte "verdadero" cuando en realidad se refieren a un arte desde un punto de vista masculino? Ya hemos tenido algunas charlas al respecto y no digo que los hombres sean los únicos que aprecien estas características. Estoy diciendo que las interpretan y valoran desde una perspectiva condicionada por su sexualidad. ¿La música cheesy sigue siendo la apestada en favor de la "auténtica" como siempre desde hace décadas o siglos?
Otro tipo de críticas que me han gustado por su enfoque han sido la que dicen que lo que hace este disco de Burial es empaquetar las, muchas o pocas según quien, virtudes del dubstep y venderselas perfectamente envasadas al público indie. ¿Hasta que punto este disco es "hauntologico" y hasta cual es mero revival de la época del two-step, o es un simple ejercicio de relectura histórica (alguien identificó uno de los samples sacados de una canción de Aaliyah, que fue bastante usada en la primera época del género, además de ser utilizada en "Stone Cold" un tema que bajo sobrenombre, lanzó El-B, grandísima influencia en el muchacho)para gente que no vivió aquella época o estaba escuchando otras cosas más "trascendentes" en aquel momento (¿los Flaming Lips?)?
Y sigo sin entender la necesidad de interpretar como influencias de artistas reconocidos, el uso de materias que han sido comunes y usadas de múltiples modos por otros artistas dentro del mundo de la electrónica. Ya se que el autor de este blog lo hace basándose en las referencias personales que él tiene, conoce o con las que conecta mentalmente, es sólo que siempre se lee de otro modo.
Héctor: pues si te gustó el primero, yo creo que este también te gustará, e incluso más.
Probertoj: Ya sé que te gusta el disco entero, "Archangel" es una de las mejores canciones del 2007 (en mi opinión). Te debo un email.
Elena: Si te gustan esos tres discos, te recomiendo uno que, aunque es de este año, parece en ocasiones contemporaneo de los que mencionas: el de Black Moth Super Rainbow (ahora no recuerdo el título).
Anhh: no estas chinchoso, yo pensé exactamente lo mismo que tú. De hecho, lo pensé también al escuchar los últimos discos de Kanye West y M.I.A., lo que menos me gusta es lo que se esfuerzan por agradar a un público indie, lo cual nos lleva a la conclusión de que lo "indie" (esto habría que definirlo, pero creo que todos sabemos a lo que me refiero) se ha convertido en un nuevo mainstream. En cualquier caso, tanto el de Kanye como el de M.I.A. y este de Burial me gustan, aunque ninguno de ellos tanto como sus anteriores fracasos.
En cuanto a los Flaming Lips, yo no creo que ellos como banda vayan de trascendentes, y sus primeros discos me siguen pareciendo maravillosos, pero sí que creo que la crítica les añadió una incómoda patina de pretenciosidad que tengo que quitarme de la cabeza cada vez que los escucho.
El "Play" de Moby es una mierda, pero el "Blue Lines" me sigue pareciendo muy reivindicable. Para escucharlo también hay que quitarse de la cabeza todos esos comentarios sobre lo "cool" y "agradable" que es el disco.
En cuanto a lo de las influencias, lo dicho, yo no hablo de influencias, lo único que hago es decir a qué otra gente me recuerda un disco cuando lo escucho, por eso a veces me tomo licencias y comparo a un grupo con otro posterior (ese fue el caso de Pere Ubu y Radio Birdman), pero entiendo que lo entiendas de otro modo, y me sirve para ser más cuidadoso al respecto en un futuro.
En cuanto a lo de que para ser vanguardista hay que sonar hosco, yo creo que no siempre (me gustan mucho Talk Talk o Kate Bush, por ejemplo), pero sí que he descubierto que la mayoría de la música que más me gusta tiene ese filo de agresividad... no sé, son conclusiones a las que llegas con el tiempo. En cuanto a lo de que ese gusto esté marcado por mi biología... no sé, no sé, más bien culturalmente, ¿no?
Como siempre, un placer leer y responder a sus comentarios ;-)
jajajaja, obviamente no quería decir "sus anteriores fracasos", quería decir "sus anteriores triunfos".
Tampoco es que tenga nada especialmente en contra del “Blue Lines”, pero algún debería escucharse por lo que es, una grupo de DJs con talento creando música a partir de discos que les encantaban, que por ese disco trascendente que redefine toda la historia de la música electrónica de baile que surgió de la nada y de donde todo parte y que es el mejor disco de los noventa (y por tanto, del último siglo), que le viene un poquito largo.
Lo de la biología (shame on Freud). Cuando las feministas hablan de la perspectiva femenina, de la mirada femenina, etc. habitualmente, los hombres creen que esto consiste en apartarse de una perspectiva universal para crearse una especie de geto, cuando en realidad, lo que significa es que esa perspectiva “universal” no es tal y es simplemente la masculina (heterosexual). Es cierto que gran parte de esto transcurre en ámbitos sociales, culturales, etc. pero también la forma de entender el mundo y disponer de este está marcado o matizado por la sexualidad. No estoy hablando de pasividad o actividad o de ninguna tontería por el estilo, pero es curioso como habiendo múltiples formas de resolver algo, la teleológica sea la más usada, crecer hasta llegar al gran final, sea en una canción, donde tiene que llegar el estribillo, en una demostración matemática, donde, chan, un empujoncito final y todo queda claro, etc. y la forma en que se resuelve el orgasmo. O el hecho de que como hombre, uno crea que puede usar la teoría, las herramientas, etc. para conseguir sus fines, como por ejemplo, usa su falo para alcanzar el clímax. Hay muchas más cosas, como la obsesión por la unidad, y la ausencia, por ejemplo, la vagina de una mujer es la ausencia de falo, o esa me encanta, que toda ella sea superficie y no contenido, términos que en la vida hemos usado en nuestros comentarios culturales. Leyendo un artículo de Adorno sobre jazz, era verdaderamente delicioso cuando lo denostaba diciendo que era una música castrada y para definir al consumidor usaba la figura del afeminado. De acuerdo ese uso de lo que significa la masculinidad, la seminalidad, la potencia creativa, es un uso del lenguaje tanto como una serie de conceptos culturales, pero la lógica para usarlos nos resulta bastante “natural”.
Pero sí es discutible, aunque claro, después lees según que críticas rockeras (digamos pseudo-Ruta 66) y esa idea de que el rock es alcohol, sexo, suciedad y según que tonterías, y con el tiempo vas viendo como son proyecciones de fantasías de rebeldía adolescente con todo el rollo de la obsesión con el cuerpo de uno que está cambiando y como este ha de ser el centro de todo, la manera de presentarse socialmente, la ruptura con lo establecido para individualizarse, las chicas, y bla, bla, bla. Creo que esa es la razón por la que odio a todos estos grupos tipo The Long Blondes, The Fratellis y parecidos que hacen música rock que se supone deberían estar escuchando y que simbolizase lo que es ser joven y morirse por querer estar vivo, y es poco más que una papilla posmoderna hecha a partir de las sensaciones que se suponen deberían despertar en ellos discos de antes de que hubieran nacido y que eran reales, no fingidas. Ni siquiera me molestaría tanto, si esa gente realmente tuviera la edad con la que se tienen esas sensaciones de forma importante y no por costumbre. De hecho, me gustaría escuchar música para mi edad y no para los dieciséis-diecisiete-dieciocho de algún chico (que esa es otra, se glorifica la adolescencia pero sólo la masculina).
Según para quien, los discos de Talk Talk o Kate Bush, aunque accesibles, no son precisamente la imagen de lo vanguardista. Unos un grupo de pop tratando de hacerse los interesantes y la otra, claro, una loca. Ya se, argumentos gruesos y que no se sostienen con un análisis detenido, pero tanto como por ejemplo que la agresividad de ciertos grupos no es una estrategia intelectual o una imposición más que la transmisión directa de una emociones como rabia, tristeza o disconformidad. Lo dice alguien cuyo disco de música de baile favorito es “Atomizer” de Big Black. En cualquier caso, hay un debate que supongo es demasiado complejo y con demasiados recovecos, sobre como lo que en música clásica representa la modernidad o la vanguardia en el siglo XX (Xenakis, Stockhausen, Berio, Boulez, etc.), su renuncia a la emocionalidad de la música, la belleza es una reacción a los acontecimientos vitales que padecieron (hace poco me enteré que gran parte de ellos participaron de un modo u otro en la Segunda Guerra Mundial, y toda la tensión de la Guerra Fría posterior, etc.
Contra los Flaming Lips tampoco tengo gran cosa, pero la verdad escuece recordar que los mejores discos de algunos años fueron aquellos en los que los indies descubrían que aparte de un millón de tonalidades de gris hormigón existían otros colores en la producción. Digo que es posible que hubiera cosas igual o puede más interesantes que nos estuviéramos perdiendo por el hecho de no venirnos masticaditas en los formatos habituales.
Yo creo que el disco de Burial es mejor como escucha que el primero. Lo puedes poner de principio a fin y funciona como conjunto sin desfallecimientos, algo, que por lo menos uno no hacía con el primero, pero esta vez no hay enigmas que resolver ni piezas que con las escuchas vas entendiendo su lógica y narratividad internas, simplemente porque ya las tienes asimiladas. De hecho ahora mismo supongo que me resulta más intrigante la idea del anterior comentario de una construcción como reconstrucción de un periodo histórico, pero en vez de hacerlo en un modo irónico o evocador, como lenguaje para transmitir una serie de reflexiones actuales. De hecho otros discos que podrían caer en el paraguas de lo hauntológico, igualmente cuando acudes a las fuentes, sin ser copias directas, parecen haber sido estudiadeas en profundidad. Por ejemplo, The Focus Group y el “Electrosound Vol. 2” de Ron Geesin, en el que uno arquea tanto la ceja que directamente esta besa a su compañera. Si no has escuchado el último y ya que es un tanto raro de ver por lo descatalogado que está, puedo subirlo al blog.
Hum... ¿llamar loca a Kate Bush no es atacar a una mujer por ser creativa? Es que me da rabia que a Prince, a Lee Perry o a George Clinton se les llame extravagantes y divertidos y solo se dude de su salud mental cuando están de capa caída y a Kate Bush o a Björk siempre se les ha metido mucha caña por eso. De todos modos, lo de la supuesta locura de Kate Bush nunca se llegó a demostrar. Te lo digo yo, que soy fan :D
Por otra parte, en cuanto a lo de la masculinidad del rock, es un tema que creo que me queda demasiado grande, pero no creo que las formas "masculinas" no deben de ser condenadas por serlo sino por su posición tradicionalmente hegemónica. Otra cosa es que no te guste, que ahí ya no entro. Yo mismo matizaría mi “gusto” por el rock, por ejemplo, pero eso es algo que espero que se vaya viendo en las entradas que traten del tema. Cuando yo hablaba de música con un componente agresivo o afilado me refería a algo más abstracto, algo así como la teoría del ruido de Simon Reynolds, quien dice en la introducción de "Bring the Noise" que a él la música que más le gusta es la que supone un ruido, una distorsión o una incomodidad para el oyente, algo que te haga replantear lo que pensabas sobre la música. Y, a pesar de que me gustan Black Sabbath, AC/DC, los Stooges, o los recientes Black Lips, no me gusta el rollo sudoroso machirulo.
Aunque no lo parezca yo soy fan de Kate Bush, pero utilizo ese argumento, porque seguro que en un sitio u otro lo hemos escuchado.
Y por lo que uno lee en los comentarios de este video en Youtube, lo importante es atacar a una mujer aunque no sea creativa (17 páginas de word de insultos (pensaba hacer un artículo comentandolo)en una canción que más que otra cosa genera indiferencia)).
http://youtube.com/watch?v=vgEQO4o7F18
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