miércoles 13 de junio de 2007

Bob Dylan, Príncipe de Asturias de las artes.



...¿y?... ¿realmente tiene alguna importancia REAL la concesión del premio Príncipe de Asturias a Bob Dylan? Los que lean esto desde Asturias sabrán que dicha concesión solo servirá para que nos bombardeen durante los próximos meses con artículos en la prensa local, que en el 99% de los casos no irán más allá de repasar los tópicos sobre la carrera y la personalidad de Dylan, recordarán su nominación al Nobel de literatura, su legendaria mala leche... y ayudarán así a reforzar una imagen fácil de asimilar para ese público aburguesado que nunca ha escuchado con detenimiento a Dylan, pero que sin duda ahora se lanzará a las tiendas de discos -o a su programa de descargas favorito- y se comprará sus Crónicas, y también se editará su novela Tarántula, y le llamarán poeta –claro, lo de cantante no es suficientemente serio para ellos-... es decir, lo mismo que ocurrió el pasado año con el brasas de Paul Auster, que todavía tenemos los escaparates de las librerías inundados de novelas del estadounidense. Al menos servirá para que lo podamos ver en directo por Asturias, digo yo. Eso si no hacen el chorras las instituciones montando un sistema de invitaciones para asistir al concierto que provoque colas infinitas de esas que luego quedan tan bien en las portadas de los periódicos y en los telediarios, y que demostrarán la "aceptación popular" de estos premios, de lo que se congratulará el partido en el gobierno. Es curioso, de todos modos, lo que les gusta a los señores de la Fundación Príncipe de Asturias dar sus premios a gente con un gran alcance mediático. Véase, por ejemplo, otro de los premiados del año, Al Gore.



Desde luego, don’t believe the hype.

4 COMENTARIOS:

Héctor dijo...

Contigo al 100%

Qué brasa más grande los premios estos

joan dijo...

a mí es que ya el nombre de los premios me da dentera...

Iván Conte dijo...

Joan, ya verás como a partir de septiembre irán dando cada vez más la chapa... ¡qué pereza solo de pensarlo! Héctor seguro que sabe a qué me refiero.

Anónimo dijo...

Nunca he tenido claro si los PPdA premian al premiado o si es el premiado el que le da el lustre al premio...