jueves, 28 de diciembre de 2006

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Nochevieja en el bolaocho

Más fiestas, esta vez en Gijón, en el bolaocho, y con un servidor como parte atacante del impactante bolaocho dj team. Si vais a estar por la zona, tenéis el aparato locomotor engrasado y ganas de empezar el año escuchando música de esta de la que suelo hablar por aquí, no se me ocurre opción mejor. Personalmente, el tiempo que no esté pinchando lo pasaré bailando en el escenario. He dicho.


miércoles, 27 de diciembre de 2006

1

Fiesta aniversario del C86 en Barcelona

Aprovechando que las últimas entradas que hice este año sobre discos tuvieron al C86 como eje, no podía olvidarme de esta fiesta preparada con todo el amor del mundo y todavía más ganas de juerga por un grupo de gente -de buena gente, como ellos mismos dicen- de Barcelona. A mí me encantaría asistir, pero Barcelona está a muchas horas de bus y/o trén y el fin de año demasiado cerca. En cualquier caso, ahí van los detalles, con el texto promocional y el póster del evento:



INDIE POP AIN'T NOISE POLLUTION (20 años de c-86)
Viernes 29 de Diciembre, sala Be Cool, Plaza LLongueras, número 5
Conciertos sorpresa, pinchadiscos y buena gente desde las 22:00 horas y hasta las tantas ¡por sólo cincos ecus!

Como cada año, en el 86 la revista inglesa New Musical Express sacó una cinta con los grupos que ellos consideraban más prometedores. Una patochada según se mire, pero mira por donde, esa cinta se convirtió en un estereotipo dentro del indie-pop, lo cual seria un rollo si no fuese por que ese estereotipo incluye a los Pastels, McCarthy, Wedding Present, Shop Assistants, los primeros Primal Scream, Soup Dragons, Close Lobters,... ¡y eso sin contar con los que eran pero no estaban! Aprovechando el 20º aniversario de la cinta, nos hemos juntado unos cuantos amigos para tocar canciones de todos esos grupos y alguno más, con la única condición de que ningún grupo exista previamente en ese formato. Entre los participantes, podréis ver a gente de Zona Negativa, M.A.L, Pedro Páramo, Fresones Rebeldes, Le Pianc, Las Dolores, Extraperlo, Epic Kind, los Lorrries, Suicidas, J. Irizar Toca la Bateria y a algunos más haciendo versiones para la ocasión. Después de los conciertos pincharemos un pequeño comité de los organizadores de la fiesta en el RedRum. ¡Será divertido!


martes, 26 de diciembre de 2006

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James Brown, R.I.P.

Creo que no es necesario hacer un obituario, ¿verdad?

Pero siempre será un placer escuchar su música y ver sus videos:

Ocho minutos de su actuación en el Olympia en 1966:



"It's a Man's Man's Man's World"



"Eyesight"

domingo, 24 de diciembre de 2006

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Algunos discos que me gustaron en el 2006


Hello cuca / Incrucificables Hello cuca / Incrucificables

Single Pío, pío

Sr. Chinarro El mundo según

Tachenko Las jugadas imposibles

Tarántula Esperando a Ramón





Bitter Springs That Sentimental Slush

Dominique A
L'horizon

Ghostface Killah Fishcale

Hot Chip The Warning

Joanna Newsom Ys

Junior Boys So this is Goodbye

Liars Drum’s not Dead

Scott Walker The Drift

Scritti Politti White Bread, Black Beer

Tv on the Radio Return to Cookie Mountain

jueves, 21 de diciembre de 2006

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Arthur magazine #25


Tenía un poquito abandonada a la revista Arthur, ayer me dio por echarle un vistazo, y me encuentro con un numeraco que es canelita en rama. Con entrevistas a Joanna Newsom y TV on the Radio, casualmente, cuyos discos de este año están entre mis favoritos de la temporada. La de Joanna Newsom es, directamente, espectacular. Páginas y páginas en las que la ambiciosa neo-folky explica todos los detalles de su último y discutidísimo disco. Yo, que tengo una relación de amor-odio con este disco, no pude hacer otra cosa que ponerme el disco de nuevo tras leer este artículo y convenir, que, sí, que puede que se acerque demasiado a los peores tics intelectualoides del rock sinfónico de los setenta, pero que lo hace desde la misma perspectiva que Kate Bush, es decir, desde una personalidad genuinamente fascinante. En la entrevista hablan de todos los aspectos –ya casi legendarios- que rodean a este disco: desde la portada, que el pintor Benjamín Vierling tardo ¡seis meses! en completar y que incluye abundantes referencias a las letras del disco en forma de símbolos, a las propias letras del álbum, en las que la Newsom embutió un año de malas experiencias, de muertes cercanas, una enfermedad difícil de un miembro de su familia, etc. a través de cinco personajes y tres líneas narrativas. Eso sí, ella no suelta prenda de qué significa qué en sus letras, y como estas tienen un nivel de opacidad bastante alto, de momento nos quedamos un poco como estábamos. También habla del proceso de grabación, de cómo su relación con Bill Callahan le llevó a defender un proyecto de disco grabado completamente de manera analógica –y por eso quiso contar con Steve Albini y Jim O’Rourke tras los mandos- , y de su complicada relación con Van Dyke Parks y unos arreglos que este tuvo que reescribir numerosas veces antes de que Joanna Newsom quedase satisfecha. Y, en resumen, en palabras de Joanna Newsom, lo que ella persiguió con Ys es lo siguiente:

Quiero que las interpretaciones vocales y de arpa se sientan como algo central, cercano, intimo y tranquilo, como si estuviesen teniendo lugar en un pequeño espacio muy cercano al oyente. Quiero que la orquestra se sienta como algo alucinatorio y continuamente cambiando en el espacio y quiero que esto se mezcle de una manera que relacione la historia que se está contando y las letras y el estado de ánimo de una forma muy cercana.

Por su parte, Kyp Malone, de los TV on The Radio cuenta cómo los marines reclutan a los jóvenes de entre el público asistente a los conciertos de la gira en la que los TVOTR telonearon a Bauhaus y a Nine Inch Nails. En el contrato se establecía que los marines no podían usar los conciertos para esto, pero ellos, los muy cucos, ofrecen mucho dinero a los promotores. También hablan de otro concierto en el que un presentador de la radio se sube al escenario, en teoría para presentar su concierto, pero en realidad para agradecer a los marines su apoyo al concierto!!!!


El megalómano dibujante de cómics Alan Moore escribe un extenso artículo en el que intenta hacer una historia de la pornografía, nada menos, desde la prehistoria hasta nuestros días, relacionando una perspectiva relajada sobre la sexualidad humana con los momentos álgidos de la civilización occidental por una parte, y una perspectiva más puritana / punitiva con períodos de decadencia (como la caída del imperio romano, o la Alemania nazi). Menciona a un montón de gente, de William Blake a Russ Meyers, pasando por Oscar Wilde, Sade o Robert Crumb. Con montones de anécdotas, se hace ameno aunque sea –¡a pesar de su extensión!- una visión un tanto ligera sobre el asunto y con tendencia a las conclusiones precipitadas.


Y más, el ex Black Flag Check Dukowski habla sobre la dificultad, por motivos comerciales, de ver conciertos por parte de los menores de 21 años en Los Angeles. Esta entrevista forma parte de la interesante serie Let the Kids in Too, en la que se intenta hacer una breve historia de la presencia de menores en los conciertos estadounidenses en los últimos treinta años, iniciada en el número anterior con una entrevista a John Sinclair, a completar en el siguiente número con una prometedora doble entrevista a Calvin Johnson e Ian MacKaye.

Y ahora, apresúrense a descargar este número en pdf aquí, que en cuanto saquen otro número este ya no podrá ser descargado.

miércoles, 20 de diciembre de 2006

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Política de cafetería (2)

¿qué es la izquierda política?

¿y tú por qué eres de izquierdas?


Creo en la empresa pública como la mejor forma de organización empresarial. El único problema es encontrar ejemplos cercanos que certifiquen esto. ¿quiere esto decir que la práctica desmiente mi teoría? No, en mi opinión, tiene que ver con el desprecio hacia al propio concepto de empresa pública por parte de mucha gente. Ejemplo práctico: el típico profesor/a de primaria o secundaria que, una vez sacada la plaza, anuncia a los cuatro vientos que no va a dar golpe en el resto de su vida laboral (bueno, al menos tendrá que hacer el trabajo de oficinista de las evaluaciones, digo yo). Casos como este conozco muchos. Pero también conozco una minoría de casos realmente comprometidos con lo que significa trabajar en un sistema educativo público, y si esta actitud fuese la más extendida, apuesto a que no habría organización privada que le hiciese sombra en eficacia. Al menos no provocaría el estado de estrés constante al que están sometidos los profesores en el Reino Unido –el otro contexto educativo que conozco de primera mano- en donde la educación funciona en la práctica de manera privada, con dinero asignado a los centros dependiendo de una serie de factores que básicamente estigmatizan y dificultan el desarrollo educativo y social de determinados sectores de su población. Y por supuesto, también estoy a favor de una sanidad pública. Eso sí, la LOGSE es una mierda pinchada en un palo. Un montón de palabras huecas impresas sobre papel higiénico que casi ningún profesor se toma en serio, y con razón.

Cada vez me cuesta más encontrar un partido político de izquierdas. Solía ser votante de IU (¡qué inocente!), pero dudo mucho que vuelva a votar en un futuro próximo / medio. El fracaso de los partidos de izquierdas en Europa, y el viraje a los modelos económicos de derechas por parte del laborismo inglés o del socialismo español, no me suponen ninguna frustración. Simplemente constatan que no son partidos reales de izquierdas, a pesar de que, por desgracia, se hagan pasar por la única alternativa de izquierdas posible.

Me manifesté contra la guerra de Irak, pero no lo hice en contra de los atentados del 11-M, no tras los eslóganes impuestos por el PP.

Me disgusta y me asusta el PP. El PSOE nunca dejará de sorprenderme negativamente, y me irritan muchos de sus militantes, especialmente aquellos a los que Bono les hace gracia. A mí no me hacen ni puta gracia ni el Bono político ni el Bono músico.

Desconfío enormemente de los chic-revolucionarios que se compran el set completo de vestuario que toque en cada momento, una biografía del Che, otra de Castro y ya se creen los reyes del mambo.

No soy estalinista, ni maoísta. Mi acercamiento teórico a la izquierda es la consecuencia de leer un montón de bibliografía sobre materialismo cultural. Me gusta mucho Raymond Williams, por ejemplo.

No me gusta la monarquía, tampoco creo que pueda existir tal cosa como la monarquía democrática. De haber podido, habría votado no a la constitución española.

Creo en la igualdad del individuo ante las instituciones, y al mismo tiempo creo que cada individuo es en esencia diferente ante los demás.

No me gusta el postmodernismo. Es un subterfugio que los académicos usan para eludir enfrentarse a un análisis científico de la realidad.

Con este blog solo intento aplicar una perspectiva de izquierdas sobre la música popular. Me parece más entretenido que decir que este o aquél grupo son superorgásmicos y quedarme de brazos cruzados. Me gusta saber –y ser capaz de explicar- por qué me gustan las cosas. No me gusta, ni pretendo adoctrinar.

Me gustaría quitarle hierro a esta y a la anterior entrada, por eso las he titulado: “Política de cafetería”

Y ya, de momento.

lunes, 18 de diciembre de 2006

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Política de cafetería (1)

La entrada de hoy viene con banda sonora incorporada. El speed era la droga de la guerra fría, y viendo cómo la canción de The Knife “Silent Shout” (temazo) codifica musicalmente tanto el speed como la paranoia política, me apetece darle ambientillo a la anécdota que les voy a contar ahora.




La anécdota es muy sencilla, incluso simple, como la personalidad de la persona que la protagoniza, sin duda todos vosotros habéis presenciado conversaciones similares. En mi caso, estaba tomando un café tranquilamente en la cafetería de al lado de mi casa, cuando de repente el tema de conversación de dos señoritas –voy a a llamarlas así, de momento, ya verán que luego me pondré más bestia- bueno, realmente a eso no se le podía llamar conversación, era más un monólogo de una de ellas, un monólogo pronunciado al volumen alto al que tienen tanta costumbre las personas con un ego y una (in)seguridad en sí mismas fuera de la norma. Pues con este plan, a mí cada vez me costaba más seguir con mi lectura, que de todos modos me está resultando bastante pesada: estoy con el “Brooklyn Follies” de Auster, a quien cada vez le tengo más cogido el truco y me cuesta más pasar por encima de sus aburridos burguesitos neoyorquinos. Así que, como entre una cosa y otra no podía seguir leyendo, decidí seguir la conversación de la mesa de al lado -¿qué pasa, nunca lo han hecho?-, y lo que la muchacha en cuestión le contaba a su paciente y callada amiga, era más o menos –o ni más ni menos que- la historia de cómo se transformó en votante del PP. No logré entender a qué partido votaba antes, pero imagino sin miedo a equivocarme que se trataba del PSOE, para este tipo de gentuza no suele haber más partidos políticos, y no es que el resto del menú sea especialmente apetecible, pero ya es muy significativo de poco entendimiento político reducir la cuestión a la espeluznante y demencial alternativa PP / PSOE.

La muchachita se autojustificaba –como le gusta a la derecha autojustificarse, je- soltando la siguiente perla: “¿cuánta gente hay que un día es del Barça y otro del Madrid, o que un día es hetero y al otro gay?”. Vamos, que el despiste existencial de esta señorita era monumental. A todo esto, como ya he dicho, su interlocutora permanecía muda, por el motivo que sea, y se me ocurren unos cuantos (miedo, estupefacción, asombro). Pero luego vino el motivo real del paso al lado oscuro de nuestra protagonista: tal y como ella confesaría al final de su monólogo, ella es una empresaria y por tanto lo ve todo desde su punto de vista, y mientras que con el PP en el gobierno había recibido esta y aquella ayuda económica, el PSOE les había denegado todas las que habían solicitado hasta el momento. Y, para justificarse a sí misma delante de los demás y encima intentar quedar bien, soltó la burrada esa de que el PP entiende que si a los empresarios les va bien como efecto eco al resto de la población le ira bien (permitan que me ría a mandíbula batiente: jajajajajajajajaja. Ya, ahora sigo)Y entonces fue cuando ya no me pude contener y le lancé una mirada lo más agresiva posible, y vi que la muchacha en cuestión no desentonaba para nada con el perfil de persona (masculina o femenina, oigan, que en esto si que no hay distinción de géneros que valga) que se muere por entrar en el gran hermano, que copia el estilo de vestir de sus concursantes o de los presentadores de concursos televisivos, que piensa que el liberalismo económico es la panacea de sus propios males y por extensión de todos los males del universo sin ser capaces siquiera de definir o de entender su mecanismo, un tipo de persona egoísta que vota a un partido solo por la infantil esperanza de recibir dinero a cambio. Menuda percepción más distorsionada de la política, y encima muy cercana en concepto a la prostitución / esclavitud. Más o menos al terminar de soltar todo lo que tenía que decir, esta persona se levantó con su amiga y se fue. Y yo me quedé allí, con el sonido de SOL música volviéndome todavía más paranoide.

viernes, 15 de diciembre de 2006

1

The Jasmine Minks, The Jasmine Minks


THE JASMINE MINKS
THE JASMINE MINKS
Creation Records
1985





Si eres de los que considera que el semi-olvido en el que se encuentra en estos momentos la música de McCarthy es un delito, entonces estarás de acuerdo conmigo en que el olvido aún mayor de los escoceses Jasmine Minks (son de Aberdeen) es, directamente, un crimen. Pero bueno, esto es algo que siempre ha pasado, y aprovecho para reivindicar de nuevo a los Bitter Springs, cuyo That Sentimental Slush es uno de los discos del año, o eso al menos es lo que pienso. Los Minks tenían que haber sido una de las bandas más carismáticas de los ochenta, pero a un nivel popular, y no solo conformarse con ser un grupo de culto. Una posible aunque parcial explicación a esto la podemos encontrar en The Jesús & Mary Chain. Ambos grupos estaban en Creation Records (a la postre, una de las influencias más significativas para el C86), es más, al principio de la historia de Creation, los de Aberdeen fueron la banda emblemática del sello pero, hete aquí que los conciertos de los Jesús & Mary Chain funcionaban cada vez mejor y, como las posibilidades de Creation eran limitadas, McGee decidió concentrar energía y dinero en esta banda, con el resultado que de sobras conocemos. Eso sí, las canciones de los Jasmine Minks, como las incluidas en este LP, por ejemplo, siguen siendo igual de grandes hayan tenido un número de seguidores mayor o menor, y cuentan con la ventaja adicional de que sus canciones no están quemadas por la sobreexposición que sí han tenido los Jesús & Mary Chain (hey, cuidado, que sí que me gustan los Chain ¿eh?, solamente estoy diciendo que a día de hoy una canción de los Minks me suena más fresca).

Otra cosa que es conveniente señalar: ¿hasta qué punto deberíamos incluir a los Jasmine Minks como pertenecientes a la hornada del C86, que al fin y al cabo es de eso de lo que estoy hablando por aquí estos días? Ellos están en la frontera entre ser una influencia del C86 o una banda de C86 propiamente dicha. En la casete del NME no se les incluyó, pero también hay otras bandas que hoy en día asociamos sin problema con el C86 y que tampoco se incluyeron en la cinta. Además, el reciente recopilatorio CD86 sí que incluye una canción de esta banda: “Cut Me Deep”, así que sin problema.

Ocurre, de todos modos, que afortunadamente los Jasmine Minks tenían una personalidad muy fuerte, la suya era una música fresca, plácida, bailonga, vitalista, urgente, apegada a la realidad, a los bloques de edificios construidos después de la segunda guerra mundial en los alrededores de las principales ciudades británicas y que serían en las sucesivas décadas los principales focos de producción cultural de extracción obrera, y apego también a la rutina gris asociada a este entorno, pero también a las alteraciones coloristas de músicas como el Northern Soul. Ellos tenían el punk en las guitarras –sobre todo la de Jim Shepherd, muy Television, de hecho Alan McGee intentó publicar un álbum de guitarras instrumental al estilo de los de Tom Verlaine- y el pop en las melodías engarzadas de una manera tan sutil, que uno no puede evitar llamarles obreros del pop, artesanos de canciones que transpiran a través de cada acorde y golpe rítmico el asfalto y la vida urbana británica en toda su complejidad. Vamos, un órdago para este tipo de punk-pop obrero.

Además, tenían las influencias básicas del C86 ligeramente más frescas: el mod, el punk, el soul, Postcard Records, Buzzcocks, etc. Pero, lo que les diferencia de otras bandas de esta promoción más aburridas es, como ocurre con todas las mejores bandas de cualquier estilo musical, su querencia por un montonazo de tipos de música, de la mejor música inmediatamente anterior a ellos, en palabras del propio Jimmy:

Nunca fui alguien que encajase en una categoría estricta y, aparte de disfrutar de todas las nuevas etiquetas independientes como Rough Trade, Small Gonder, Factory y otras miles, me estaba empezando a meter en cosas más viejas como Eno, Van Der Graaf Generador, The Doors y Love. Al mismo tiempo estaba descubriendo a Parliament, Sly and the Family Stone, Funkadelic y otras áreas de funk, jazz y Northern Soul.

Si escucháis con atención las canciones de los Jasmine Minks, podréis comprobar con facilidad cómo todas las influencias estaban por ahí en sus canciones, pero nunca de un modo demasiado evidente. Lo suyo es, insisto, la sutilidad. Y la energía también, porque las canciones de este álbum son caballo ganador tras caballo ganador. Puede que una de las más conocidas sea “Cold Heart”, pero desde luego que este tema no es inferior a algo que es pura dinamita para bailar como “Like You”, el humo nocturno –percusión jazzistica mediante- de “Work” o la angustia de “I Don’t Know”, en la que dicen “no se qué hacer ahora”. Pese a todo, la banda no quedó satisfecha con el resultado, ya que el listado final de las canciones no se hizo exclusivamente con los temas que la banda había grabado expresamente para el álbum, rompiendo así la sensación de unidad, de representación de los Jasmine Minks en aquel momento en particular. De hecho, los Minks estaban particularmente preocupados por la rapidez con la que avanzaba el pop, y sobre todo con la rapidez con la que evolucionaban ellos, de modo que consideraron poco menos que un sacrilegio mezclar canciones de distinta procedencia. Pero, yo que quieren que les diga, a mí los Jasmine Minks me parecen un eslabón perfecto para pasar de Buzzcocks y Postcard Records al C86 y, por tanto, una banda imprescindible.

jueves, 14 de diciembre de 2006

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La Chinoise y Week End, de Jean Luc Godard

Siempre que pienso en el papel que jugó Jean Luc Godard durante el mayo del 68 me viene a la mente una imagen: la del director francés arreándole un puñetazo a Geraldine Chaplin, quien trataba de presentar Peppermint Frappe junto a Carlos Saura en el festival de Cannes de aquel año. Godard, de esta manera, pasaba a la acción revolucionaria para boicotear un festival que no podía seguir haciendo como si nada pasase en las calles francesas –al final el festival se suspendió ese año. Ese momento, además, es muy revelador de la opción política de Godard por aquellos tiempos, que es además, la de muchos intelectuales franceses de la época: el maoísmo, incluidos sus aspectos más controvertidos como la necesidad de precipitar, mediante la violencia si es necesario, la llegada de la revolución. Todo esto está, además, en la base de las dos películas de Godard del 67 (ojito, un año antes de mayo del 68): La Chinoise y Week End, dos artefactos que se encuentran entre lo más redondo que haya rodado nunca el director por lo bien que ensambló intenciones políticas con resultados.

Y eso que se trata de dos películas bien diferentes: Week End es una despiadada comedia negra, una sátira feroz sobre el absurdo de la burguesía capitalista-fascista occidental con el coche como metáfora de una sociedad pretendidamente tecnificada con el fin de resultar beneficiosa para el hombre pero que en realidad no provoca más que obstáculos (atascos kilométricos, como el mostrado en un genial y largísimo travelling en los primeros minutos de la cinta) y muertes (que simbolizan la crueldad del capitalismo), las innumerables muertes que aparecen a lo largo de la película y que le dan un aire apocalíptico que le permite ser un clarísimo precedente directo de la novela Crash de J.G. Ballard, publicada unos pocos años más tarde, y que por tanto también lo es también de las pesadillas urbanas post-industriales retratadas por cierto sector del punk diez años más tarde. La película tiene, como La chinoise, todas las características del estilo clásico de Godard, como la estrategia de recordar continuamente al espectador que está viendo una película, un artificio construido a través del montaje y que revela básicamente que lo que estamos viendo es el punto de vista del director-autor sobre el asunto tratado. Este aspecto es aún más obvio en La chinoise, en la que continuamente aparecen imágenes de los técnicos de la película e incluso se oye al propio Godard conversando con los personajes: el director real entrevistando a unos personajes ficticios. Con toda esta experimentación sobre la exploración de las técnicas cinematográficas, lo que pretendía Godard era, si hacemos caso a lo que se dice en La chinoise, entroncar directamente con las estrategias narrativas y de representación de la realidad propuestas por Sergei Eisenstein en el cine y Bertolt Brecht en el teatro. Ellos son las dos grandes influencias para un director empeñado en demostrar que se puede hacer un film político de manera política, sin reproducir los rasgos formales de lo que los nuevaoleros consideraban propios de un cine burgués e imperialista.

Mucho se ha discutido, por otra parte, sobre la posición política defendida por Godard en estas dos películas, una posición que criticaba el revisionismo soviético y el partido comunista francés con la misma rabia con que atacaba a la sociedad burguesa. Godard es aquí un cineasta incendiario, que quiere que su cine no sea solamente un entretenimiento (y eso que las dos son películas muy entretenidas de ver) y, en Week End, llega hasta el extremo de declarar el fin del cine, que así es como termina la película. Y, en definitiva, cuando Godard anunciaba que su cine en adelante trataría no de hacer cine político, sino de hacer cine políticamente, lo que pretendía era realmente poner fin al cine tal y como se entendía hasta ese momento –una forma que, tristemente, ha seguido más o menos intacta hasta nuestros días- es decir, romper la estructura clásica según la cual tenemos un director invisible y un espectador pasivo. Godard impone su presencia continuamente en películas como estas dos, sobre todo a través de los carteles que interrumpen las escenas a cada dos por tres, obligando al espectador a replantearse su posición ante lo que está viendo (¿esto es ficción, un documental, una mezcla de ambos?) constantemente y de un modo ciertamente agotador. En el fondo, Godard atacaba todas las convenciones sobre las que se basa el cine, convenciones creadas por un modelo burgués, según el cual el documental es un género objetivo y la ficción una mentira. Sobre todo en La Chinoise Godard quiere romper con todo eso para demostrar que es precisamente en esos presupuestos que asumimos como ciertos sin problematizarlos donde reside el corazón de la naturaleza política de un film. Es en las decisiones que se toman sobre cómo hacer una película, cómo narrarla, cómo presentar los personajes, etc. de donde se debe extraer la ideología de una película principalmente. Y aquí, de nuevo, hay que ver al director francés como un precedente del punk, pues esta conciencia del valor de cómo se hacen las películas, la música o un fanzine, de cómo llegan al espectador y cómo articular la relación creador-espectador son también básicas para el punk. Godard, de manera consciente, trata de hacer un cine maoísta con unas estrategias de representación adecuadas, todo un reto para uno de los directores esenciales en el cine del siglo XX.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

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Everett True sobre el C86

Enlazo aquí la magnifica entrevista al periodista Everett True sobre el C-86 que él mismo ha publicado en la revista Plan B, una perfecta guía de introducción a algunas de las líneas más interesantes de este sonido. He traducido las dos primeras preguntas y respuestas como muestra:


¿Cuáles fueron las bandas más importantes que desembocaron en la ola del C-86?

Orange Juice, Josef K, Aztec Camera (el sonido de la Joven Escocia): la ideología tras Creation Records pero no las bandas en sí mismas (con la excepción de los Mary Chain y The Pastels): cualquier cosa en Rough Trade Records con posterioridad a 1978 (excepto The Smiths que siempre fueron unos vendidos corporativistas): The Fall (porque influyeron en TODA banda independiente del Reino Unido posterior a 1977): Buzzcocks, Subway Sect, Captain Beefheart (la mitad de las bandas en esa cinta sablearon lo bueno de Captain), Velvet Underground (y la otra mitad sablearon a la Velvet): Trixie’s Big Red Motorbike, Sophisticated Boom Boom y cualquiera de los grupos liderados por chicas que Peel solía poner a comienzos de los ochenta: Captain Beefheart de nuevo: Byrds y The Creation y los Kinks y todo ese rollo de guitarras jangle de chicos blancos de los sesenta: Television Personalities: muchos más, pero eso servirá por el momento.

Si tuviese que escoger diez bandas de la era C-86 para escribir más, ¿cuáles debería escoger?

The Pastels
Talulah Gosh
Shop Assistants
The Wolfhounds
Jasmine Minks
The Membranes
Big Flame
The Wedding Present
June Brides
The Legend
(Esta es una lista al azar, hecha con las primeras bandas que me vinieron a la mente, y no me sorprendería si me hubiese olvidado de un montón de grandes bandas)

lunes, 11 de diciembre de 2006

8

McCarthy, Banking, Violence and the Inner Life Today


MCCCARTHY
BANKING, VIOLENCE AND THE INNER LIFE TODAY
MIDNIGHT
1990





Va a parecer que estoy copiando a Kiko Amat al citar a Kurt Vonnegut, quien en su fanzine La escuela moderna no para de citar al escritor estadounidense a la mínima oportunidad, pero es que el siguiente párrafo de Matadero 5 me viene muy bien para comenzar a hablar sobre McCarthy. Dice Vonnegut, en boca del escritor ficticio Howard W. Campbell (También protagonista de otra de sus novelas, Madre Noche) lo siguiente:

El americano, como todo ser humano, cree muchas cosas que obviamente son falsas […] De ellas, la más destructiva es su convencimiento de que cualquier americano puede hacer dinero con facilidad. Ignoran lo difícil que es hacerse rico, y por lo tanto, aquellos que no lo consiguen no cesan de culparse. Y este sentimiento de culpabilidad ha sido de gran utilidad para los ricos y poderosos, que lo han considerado como una excusa para no tener que ayudar en absoluto a los pobres.


Así resume Vonnegut una de las estrategias básicas del capitalismo de extracción protestante, malrrolista y deshumanizador, el mismo capitalismo de derechas que atacan McCarthy (ellos eran Malcolm Eden cantando y tocando la guitarra, Tim Gane también a la guitarra, John Williamson al bajo, Gary Baker a la batería y a los coros en este disco nada menos que Laetitia Sadier) en las incendiarias letras de su tercer y último trabajo, de título Banking, Violence and the Inner Life Today, título que por cierto resume a la perfección las principales obsesiones temáticas de la banda. Quiere la casualidad, además, que esté escribiendo este comentario justo un día después de la muerte de Pinochet, que bien podría ser el objetivo de los dardos lanzados desde canciones de títulos como “Now is the Time for an Iron Hand” (ahora es el momento para una mano dura) aunque en realidad el objetivo que, con toda probabilidad, tenían en mente los McCarthy era Margaret Thatcher, responsable directa de estimular el compromiso político de numerosas bandas de pop británico de los ochenta. Esto nos lleva, puesto que McCarthy también fueron C86, a seguir perfilando la orientación política de esta remesa de indie-pop, atención a las palabras de Everett True al respecto: Creo que, probablemente, esto era en parte una rabia genuina a la era Thatcher, y, probablemente, en parte una continuación de las obvias inclinaciones políticas del punk y el post-punk. Ya habíamos convenido, al hablar de Close Lobsters, que el C86 viene naturalmente del punk y del post-punk, por lo que no es de extrañar esta prolongación de la conciencia política en un contexto más descaradamente pop. No era esa, sin embargo, la intención de los Close Lobsters y sí que lo era, sin lugar a dudas, la de McCarthy, que funcionan así como polos opuestos de la gama de concienciación política dentro del C86, y por eso me resulta muchísimo más fácil declararme fan de los segundos que de los primeros: mientras que los primeros huían de la concreción en sus absurdas letras, los segundos se agarraban con firmeza al contexto social en las mismas. Además, esta variedad de posicionamientos políticos es una prueba más de la diversidad dentro de una escena vista por oyentes extraños con el prejuicio de una supuesta uniformidad. Cedo la palabra de nuevo a Everett True para resumir lo que quiero decir: La tentación en la actualidad, cuando nos enfrentamos con una cosecha de bandas indie es la de pensar en ellas automáticamente como de clase media, pero mirando la lista del C86, yo diría que la mayoría de ellas eran de clase trabajadora.


En lo que respecta a la variedad del C86, y a la hora de escuchar este disco, conviene tener en cuenta que McCarthy ya habían llevado a cabo una considerable evolución en lo que se refiere a su sonido, hasta el punto de que, por una parte, Malcolm Eden confesase que este disco era el final lógico de la banda porque suponía su cima creativa pero, por otra parte, hubiese quien, como señala Dickon Edwards en su artículo para Tangents sobre la banda, dijese que el período tardío es rechazado por los puristas de la escuela del “yo-prefería-lo-que-hacían-al-principio. Pero ellos están equivocados y yo estoy en lo cierto. Obviamente Obviamente, señor Edwards, está en lo cierto y en su derecho de decirlo con esa arrogancia, porque yo también ataco ese purismo que defienden con entusiasta idealismo cierto sector de seguidores del C86, purismo que les hará rechazar las numerosas influencias que ya empiezan a asomar en una banda a un paso de ser esa turmix estilística que todavía hoy es Stereolab. Y, si ese purismo es rechazable, es porque es un calco de esa rancia autenticidad rockera defendida como casi exclusivo criterio de calidad por fans de, hum, Bruce Springsteen, sobre todo los españoles, sí, esos que parece que solo escuchan a Bruce Springsteen.

Pues eso, que en cuanto a sonido, experimentación y texturas, el tercer disco de McCarthy va mucho, pero mucho más allá de los límites más férreos del C86, porque a pesar de que aquí todavía hay guitarras jangly, ecos de los Byrds, la Velvet Underground y los Television Personalities (influencias clarísimas estas dos últimas en “Use a Bank I’d Rather Die”), lo cierto es que aquí también hay cosas como “Get a Knife Between Your Teeth”, el último single de la banda, un intento de aproximarse al dance-rock que por aquella época ya comenzaba a triunfar en el Reino Unido, que de todos modos no ha envejecido muy bien en lo que se refiere a su sonido. El responsable directo de la mayor ambición de la banda fue, precisamente, Tim Gane, encargado de continuar el camino abierto por este disco con Stereolab, a él se deben los experimentos con las texturas, las guitarras, el órgano, pero todo ello encaminado a fabricar singles de pop. De todos modos, no podemos caer en otro de los errores garrafales a la hora de juzgar a McCarthy: ellos no fueron simplemente el prólogo a Stereolab, ellos fueron una banda con unas intenciones, un sonido, unas letras y una evolución propias, que no necesitan justificarse en absoluto en lo que vino después para sostenerse como una de las bandas más importantes de la segunda mitad de los ochenta en Inglaterra.

Otra cosa que les alejaba, a la altura de este disco, del C86, era su complejidad, tanto en la producción del álbum como, mismamente, en el concepto e hilo conductor que enlaza las canciones. El propio Malcolm Eden ha explicado que el orden de las canciones del disco es el que es porque seguimos un determinado camino ideológico: del liberalismo económico deshumanizado de las primeras canciones, al idealismo pretendidamente apolítico de un segundo grupo de canciones hasta la izquierda en los temas finales. Sin embargo, la perspectiva general es, sin lugar a dudas, de izquierda, ya que, cuando “I’m on the Side of Mankind as Much as the Next Man” (¡hay que ver que hachas eran poniendo títulos a las canciones!) comienza con una voz que dice larga vida al comercio libre, estamos en el territorio, no ya de la ironía, sino directamente del sarcasmo y la mala leche pura y dura. Una estrategia inteligente y provocadora –al menos para los que no saben leer entre líneas, como esa gente que hasta que no les avisaron se creyeron que los Happiness de la cadena de videoclips era un grupo real- que sirve para dar un repaso y dejar en evidencia esa ficción inhumana que es la derecha de entonces y la de ahora. Qué fácil resulta poner en boca de muchos de nuestros políticos, los de derechas, los de centro y los que pretenden hacerse pasar por izquierdistas frases como Oh vida humana, nos gustaría valorarla / Pero si no hay beneficios en ella / ¿qué sentido tiene?, o Solo hay una cosa en la tierra por la que merece la pena morir / Oh el beneficio es la única cosa por la que merece la pena morir, e incluso esa constante petición de mano dura que, de modo abierto o cínicamente envuelto en palabrería pide la derecha constantemente: Ahora es el momento para una mano dura / Nada va a pararles ahora / Es tiempo para una mano dura / Hemos sido blandos durante mucho tiempo.

Pero los ataques no van solo a la derecha, la banda de Malcolm Eden y compañía también se ceba en las medias tintas del idealismo pretendidamente apolítico –pero en realidad de derecha-, de los que piensan que las cosas van a cambiar por sí solas. Esto es lo que dicen en “I Worked Myself Up From Nothing”: Todos vosotros, jóvenes, puede que no tengáis ni un céntimo hoy / Pero simplemente espera / Mañana estarás en el paraíso. Esta canción, además, está particularmente lograda, ya que la letra es recitada con una entonación tontamente alegre por la gran Laetitia Sadier al comienzo de la canción.

Ya hacia el final del disco, tenemos un llamamiento a la revolución en toda regla por parte de la banda, criticando de nuevo a los que opinan que las cosas cambiarán por sí solas tarde o temprano: Nunca verán tu punto de vista / No obtienes nada a menos que lo agarres / Si sonríes educadamente toda tu vida / nadie te lo agradecerá nunca, que dicen en “Get a Knife Between Your Teeth”. Cerrando el disco, “You’ll Have to Put an End to Them”, que el propio Malcolm define como su mensaje de despedida al mundo, y un mensaje airado que dejan, vean, vean: La violencia es el único lenguaje que entienden / No cederán nada sin una lucha / unas pocas migas de la mesa es lo que obtendremos / Queremos una huelga pero si tu quieres más / Bueno, entonces tendrás que ponerles fin. Así de contundentes terminaron los McCarthy su último disco, una obra maestra incuestionable, y uno de los mejores discos de pop de finales de los ochenta, además de una de las aristas más personales e interesantes de todas las asociadas con el C86.

jueves, 7 de diciembre de 2006

8

The Close Lobsters, Foxheads Stalk This Land

THE CLOSE LOBSTERS
FOXHEADS STALK THIS LAND
ENIGMA
1987






Hablemos del sonido C86, que nunca lo he hecho por aquí y ya solo quedan unos días para que termine el veinte aniversario de la casete recopilatoria de grupos pop llevada a cabo por un NME que todavía era capaz de tomarle el pulso al indie británico (y no como ahora, que pierde el culo por predecir cuál será el próximo truño de diseño que será número uno en la lista de ventas). Hablemos del C86, sí, pero ¿de qué exactamente?, si estoy seguro de que todos os sabéis la lección por activa y por pasiva: que si guitarras jangly, que si psicodelia pop, que si ritmos rápidos y canciones breves, estética y actitud que favorecía lo amateur… sobre esto hay un consenso tal que nos encontramos con el primer obstáculo y prejuicio hacia este sonido: ¿suena todo el C86 igual, como dicen sus detractores? Pues, afortunadamente, no.

Muchos de los grupos incluidos en la casete del NME tenían una identidad muy clara. Y aquí es donde entran The Close Lobsters, grupo que podemos enlazar con el pop post-punk de Postcard Records (y no solo porque The Close Lobsters sean también de Escocia: Josef K y Orange Juice son dos claras influencias) y con una tradición de psicodelia pop en algunas guitarras de sus canciones y en lo caprichoso-surrealista del propio nombre del grupo, el título de este disco y sus letras, las cuales, según Andrew Burnett (cantante de la banda escocesa), estaban inspiradas por "las páginas 1 y 2 de Trópico de Cáncer de Henry Miller y las charlas con mi madre en sus días libres de trabajo" ahí es nada. Precisamente el hecho de que las letras de estos grupos fuesen con frecuencia simples historias de (des)amor (pre)adolescente o cosas sin sentido como en este caso, es uno de los argumentos esgrimidos por el crítico Simon Reynolds cuando atacó a la yugular del C86 con argumentos como el siguiente: "Los grupos de C86 también se basaban en el post-punk: Postcard, Swell Maps, Buzzcocks, Subway Sect, The Fall. Pero era el post-punk sin sus elementos más radicales: la política, la fusión blanco / negro, la experimentación en el estudio" antes de llamarle cretino –lo cierto es que a veces dice cada cosa…- piensen por un momento: ¿acaso no se dice que el C86 se enorgullece precisamente de una celebración del pop un tanto infantil y despreocupada de todo lo que no sea un estribillo redondo o un gancho melódico? Aunque esto solo puede ser aplicado a cierto perfil de seguidor del C86, digo yo: no podemos olvidar que McCarthy también fueron C86 (y de ellos hablaré por aquí la próxima semana) o del compromiso con la independencia en cuanto a sellos y distribución de la mayoría de estos grupos, hasta el punto de que Bob –Saint Etienne- Stanley haya afirmado recientemente que el C86 fue "el comienzo de la música indie… Resulta difícil recordar como era la música underground de guitarras y los fanzines a mediados de los ochenta. La ética del DIY y cualquier residuo de actitud punk estaban aislados en lugares a lo largo del país y la recopilación C86 los reunion en una explosion de nuevos grupos". Sí, vale, el c86 pudo ser una versión ciertamente relajada del combativo e inquieto post-punk, pero aún así, estamos ante una continuación más que lógica del mismo, y de todos modos se basaba en el concepto de pop como territorio de la clase obrera, principalmente, como ha ocurrido prácticamente siempre con el mejor pop hecho en el Reino Unido.

En el caso de The Close Lobsters, podemos seguir encontrando argumentos que añadan leña al fuego con declaraciones como la justificación por parte del guitarrista Tom Donnelly acerca del mayor éxito del grupo en los EEUU: "La razón creo que es que los norteamericanos son bastante menos autoconscientes acerca de la mayoría de las cosas, la música entre ellas" A lo que yo añado que un poquito de autoconciencia no siempre viene mal, sobre todo si el resultado son cosas como McCarthy. Pero basta de reticencias, que en realidad el C86 a mí personalmente me gusta, y mucho. Más allá de todo lo comentado, con lo que no quiero más que poner las cosas en una perspectiva adecuada, siguen quedando discos que son el reflejo de gente con sangre en las venas y no con ganas de liderar una tendencia, que es lo que, por otra parte, les ocurre a las bandas que apoya el NME en la actualidad. Discos y bandas coherentes con y conocedoras de lo mejor de su pasado musical inmediato, y perfectamente capaces de sacar, a partir de lo aprendido, canciones que son auténticos diamantes.

Y sí, en definitiva, las buenas canciones son los argumentos más pesados a favor del C86 y de The Close Lobsters, en Foxheads Stalk This Land los tenemos de sobra, desde la inicial “Just Too Bloody Stupid”, que marca la tónica de guitarras lanzando al oyente ganchos melódicos a cada dos por tres, la mezcla de cristalina guitarra acústica y ruidosa eléctrica en “Sewer Pipe Dream”, el más que obvio parecido con The Go-Betweens en “I Kiss the Flower in Bloom, “Foxheads” o, sobre todo, la inmensa “Prophecy”, que a pesar de lo flojo de la letra (a ver quién me defiende cosas como y es típico del tiempo / hacer que mis ojos sean como ríos?) salvando un puntual momento de honestidad y vulnerabilidad cuando dice la mayor parte de las cosas son difíciles de recordar / probablemente no te escogí de manera adecuada, se erige como un temazo a la sombra del “Bachelor Kisses” de la banda de Forster y McLennan. En definitiva, estamos ante un disco del que se pueden aprovechar todas las canciones, hasta esa “Mother of God” final que también recuerda a Echo and The Bunnymen y que se alarga hasta los cerca de ocho minutos de épica atronadora y bailable, pero para nada pesadota.


Pues aquí es donde comienzo mi particular repaso a discos de bandas asociadas al C86. No pasarán durante las próximas semanas necesariamente los mejores discos, sino una mezcla de los que más me gustan, o los que creo que merecen mayor atención. En fin, que no se esperen la lista definitiva.

lunes, 4 de diciembre de 2006

4

Entrevista a Cohete

Cohete son, según se puede leer a fecha de hoy en su myspace (myspace.com/cohetes, Ramiro Cortillas (bajo) Rodrigo Cortillas (batería) Enrique Godino (guitarra, voz) Urs Hampel (guitarra, voz) y Ferdinand von Petz (trompeta), y ellos acaban de autoeditarse su primera maqueta / EP, de título "Simulacro", con cuatro canciones que se pueden escuchar y descargar de su myspace. Y cohete son, sobre todo, una de las nuevas bandas con mayor personalidad que he escuchado en los últimos meses. Al hablar de su música, hay una serie de referentes que están saliendo una y otra vez: XTC, Robyn Hitchcock, Patrullero Mancuso, etc. unos referentes que por aquí pocas veces se persiguen con tanto acierto y, sobre todo, dando como resultado un sonido que podemos asociar, más allá de los grupos citados y los que el propio Enrique Godino cita en esta entrevista, con Cohete y nadie más que ellos. Podemos hablar de pop elegante, de pop de cinco estrellas, inquieto, detallista, exuberante, con sentido del humor, con talento y personalidad, esto es pop, que dirían los XTC. Las cuatro canciones de "Simulacro" son un auténtico estallido pop en multitud de direcciones, a cual más interesante y lograda. No puedes escuchar una canción de Cohete una sola vez, una de las grandes ventajas de su música es que tienes que escucharlas varias veces para apreciar todos los recovecos de sus letras y las distintas líneas melódicas brillantemente entrelazadas. Y si son capaces de esto con un EP, lo cierto es que tengo muchas ganas de ver lo que son capaces de hacer en un LP. A continuación, Enrique y Urs responden a una serie de preguntas que les hice por email. Señalar, por último, que la entrevista ha sido posible gracias a la mediación de Diego Cano, que además es el encargado del magnífico diseño de la portada. Tanto a Cohete como a Diego, mil gracias.





¿A quién se le ocurrió el nombre de Cohete? ¿Fue por algún motivo en
particular?

Enrique Godino: Se le ocurrió a Urs. ¿El porqué? No lo sé.
Urs: Suena bien.


El EP “Simulacro” lo habéis autoeditado, ¿qué tal ha ido la experiencia? ¿vais a repetir o esperáis que os salga algún contrato?

U: Hmm, dolorosa pero gratificante. Alá dirá, tralalá.
E: Por un lado nos apetece dejar de lado todo lo que no sea tocar, porque lo más importante es que las canciones estén bien y no nos sobra mucho tiempo para conseguirlo, pero por otro lado está bien poder hacer las cosas a nuestra manera y a nuestro ritmo. De momento nadie se ha interesado seriamente en editarnos, y si sigue todo así acabaremos por producir nuestro primer LP y autoeditarlo aprendiendo de los errores cometidos en Simulacro y seguro que gracias también a mucha gente amiga que siempre nos ayuda cuando nos hace falta.

Por cierto, la distribución también es artesanal: ¿en qué sitios se puede
comprar el cd?

U: En tiendas de discos manualmente seleccionadas y a través del myspace.
E:¡Hasta ahora sólo en 3! CDDROME y BANG en Madrid, y Paradiso en Gijón, y los chicos de El Poder de la Mente nos van a ayudar a dejarlo en un par de tiendas de Barcelona, aunque tamién lo podemos mandar por correo a quien nos lo pida. Nos hace un ingresito de 4,4€ y ya está.

En la producción de “Simulacro” ha colaborado Ibon Errazkin, ¿Cómo surgió
la colaboración? ¿vais a contar con él en el futuro?

E: Somos amigos, nos fiamos 100% de su gusto y trabaja mucho en Euram con Sergio Delgado, que es quien nos grabó, así que fue muy útil para que éste tuviera una segunda opinión 'autorizada'. Además, Ibón nos conoce bien desde Detergente. Si pudiéramos, contaríamos con él siempre, bien como productor, como consejero o como lo que sea.

Además, Enrique Godino y Rodrigo Cortillas colaborasteis en el primer LP
de Single ¿qué habéis hecho en el disco? ¿qué tal fue la colaboración?

E: Pues hemos tocado la batería (Rod) y el bajo (yo) de 'La costilla de Adán', la canción 13 del disco y la única que tiene sección rítmica 100% humana, porque el resto de las baterías y los bajos de Pío-Pío no son de este mundo…hemos flipado con el disco. La colaboración se fraguó gracias al ron miel y al patxarán casero que Ibon y Teresa trajeron al estudio, y así es fácil que salgan cosas decentes. También nos mola mucho grabar con Ramón de Ginferno, en su estudio, donde fuera aúlla el viento, pero no se oye dentro (por esto si lo lee Ramón!).

En vuestro myspace señaláis una larga lista de referencias musicales,
casi todas bastante coherentes entre sí y con vuestra música, ¿el hecho de
que vuestras canciones tengan muchas líneas melódicas y cambios de ritmo
tiene que ver con esta multitud de referencias?

U: No
E: Creo que hacemos algunas cosas parecidas a lo que hacían esos grupos, pero tener muchas referencias no creo que influya a la hora de tener mucha variedad de melodías o de puentes en cada canción. Tampoco creo que sea el caso de todas las canciones de Cohete. ¡De hecho, deberíamos hacer una auditoría del repertorio para demostrar que no somos tan progresivos!

¿hay algún grupo que veáis como influencia principal? Yo os veo muy XTC.
U: No. Yo no, aunque un poco sí..
XTC nos encanta. Por mi parte añadiría Kinks, Love, Soft Boys/Robyn Hitchcock, Patrullero Mancuso, Ron Sexsmith, Stranglers, Beefheart, Bo Diddley, Ornette Coleman, Mingus, Chuck Berry, Zombies…es que hay muchísimos grupos que me han tenido ensimismado durante muchos meses…

Hablando del sonido, es llamativa la presencia en el grupo de una sección
de viento. ¿en qué momento decidís reclutar a Ferdinand y a Juan como
miembros de la banda? ¿estuvieron desde el inicio?

Me temo que ya no hay sección de viento fija en Cohete, y
perdemos mucho sin ella. Ferdinand y Juan entraron un poco después de empezar, aunque Juan no ha tocado demasiado con nosotros, colaboró en el disco y en un directo. Ferdinand se ha tenido que ir de Madrid, y estamos replanteando la situación. Lo que está claro es que nos encanta echar mano de lo que sea con tal de poder expresar lo que queremos. Por mí tendría más vientos, cuerdas, etc.
U: Habrá que preguntarles a éstos si se sienten sección... No, Ferdinand se fue haciendo miembro poco a poco y cada vez más, hasta que nos dejó atraído por sirenas berlinesas. Con Juan fue diferente, lo suyo eran más bien colaboraciones puntuales en un par de conciertos y sobre todo en la grabación. Además es trombonista/trompeta fijo de los Sólex, gente muy celosa y violenta cuando de su sección de vientos Juan se trata.



Por otra parte, en el myspace decís que sonáis a “Triki triki traka
–trinnn” ¿alguna explicación al respecto?

E: lo puso Urs…pedo, me imagino.
U: Borracho a las 4am en el myspace.

Hay dos temas que me parecen recurrentes en vuestra música, el primero
es la ciencia-ficción, que creo que está claro y es algo que hacéis de un
modo consciente, ¿quién es el más fan de la ciencia ficción?

E: A mí me encanta, pero no es mi temática preferida para letras. De hecho, tengo muy poco control sobre la temática de mis letras.
U: ¿Cuales dices que eran los dos temas: La ciencia y la ficción? Yo personalmente
> los prefiero por separado, cada cosita por su lado.

Igual con esto no estáis muy de acuerdo –o igual sí- pero me parece que la idea de “Simulacro”, de las apariencias que engañan están muy presentes en vuestro primer EP: Obviamente en el título del mismo, pero también en la portada, o cuando cantáis eso de “Estoy en racha, todo lo que intento sale… sale fatal” (cuando lo esperable fuese que dijeseis “todo lo que intento sale bien”, claro). ¿hay algo de ironía
en todo esto?

E: Esas cosas son casuales, creo.
U: Es al revés: la portada la hizo -chulamente- el nuestro amigo Diego, el mismo que conoces, inspirándose en el título que le dijimos, a su vez sacado de la letra de Micromacro. Creo que la cosa no es tan conceptual como la ves, es simplemente el placer de confundir, a veces, o de no decir las cosas claramente...insinuar en vez de llamar las cosas por su nombre -- aunque eso suena como si fuese premeditado, cuando yo creo que las letras buenas salen más del azar, de frases sueltas que de repente te evocan algo como un tema, si es que lo hay. Eso es para mí una buena letra, una que te evoca algo pero no estás del todo seguro que es lo quiere decir...múltiples lecturas posibles,en fin. Bueno, a mí me gustan también las letras directas, porque a veces la ironía es un escape demasiado fácil, pero son muy difíciles de hacer! Siempre acechan la cursilería y el falso dramatismo, que son muy hijos de puta. Con lo cual está contestada también la última pregunta. Por cierto, en cuanto a buenas letras véase el ex-Detergente Jonston.


En el texto que se puede leer en vuestro myspace decís algo que parece
apuntar al modo de componer que tenéis: “todos mandan y todos obedecen
haciendo caso omiso”. Las discusiones que debéis de tener para componer
tienen que ser tremendas, ¿no?

U: No te creas, normalmente uno viene con una canción bastante terminada, cuando hay cambios no suelen afectar la estructura básica de la canción. A partir de allí sí hay a veces discusiones pero por cosas más concretas como un rítmo, una línea de bajo, coros...
E:Lo que hemos dejado claro entre nosotros es que nadie manda especialmente. El que escribe la canción ha de decir lo que más le gusta y lo que menos, pero hay veces que pasamos bastante de eso, o al menos lo hablamos y se respeta lo que dice la mayoría.

¿Qué será lo próximo? ¿Un EP o ya directamente un LP?
U: Un LP, si Dios quiere.
E: Nos apetece un LP, pero somos conscientes de que exige tiempo y dinero, y si nos falta algo de eso, haremos otro ep.

¿Y en cuanto a conciertos en Madrid y fuera de Madrid?
E:No solemos organizar conciertos, más bien nos proponen tocar y allá que vamos. Es normal que donde no nos conocen no nos salgan conciertos, pero espero que vaya cambiando.
U: Por el momento, solo el del 16 de dieciembre en el Nasti en Madrid. Queremos concentrarnos en la grabación y en nuevas canciones durante el invierno. Tocar nos apetece más bien fuera de Madrid.


He de confesar que una de las cosas que me atrajeron del grupo fue la
conexión familiar con Patrullero Mancuso ¿os parece bien que se os compare
con esta banda? ¿en el uso del sentido del humor, por ejemplo?

E: Patrullero ensayó toda su vida debajo de donde yo merendaba y veía la TV, me bajaba a verles ensayar, iba a bastantes conciertos y escuchaba los discos que más les gustaban, así que para mí es como que digan que te pareces a tu madre o a tu padre. Pero el resto de Cohete no les ha escuchado tanto. Sin embargo, coincide que hacemos pop, que cantamos en castellano, que no somos intérpretes profesionales, que nos gusta la misma música más o menos y que casi todos quienes nos escuchan ya les han escuchado a ellos antes.
U: A mí me parece muy bien y un honor, hay ciertamente puntos en común aunque tampoco nos parecemos mucho.

Me parece muy difícil usar el sentido del humor en el pop y que quede
bien. Creo que vosotros lo habéis conseguido. De todos modos, ¿pensáis que
hay poco sentido del humor en los grupos de pop español?

E: Nosotros tenemos muy poco sentido del humor en directo.
U: Hay poco sentido del humor en el mundo y menos en el pop español y menos aún en los grupos que cantan en inglés porque que ¡¿como coño vas a mostrar tus sentimientos, tu sentido de humor o lo que quieras en un idioma que no dominas?? Bueno, estoy generalizando...además sí hay letras cachondas por allí (Guiller Momonje, Jonston, Punsetes, el Capitán Entresijos...)


¿Alguno de vosotros tiene algún otro proyecto o colabora con otros
grupos?

E: Rodri está pluriempleado por Cohete, Capitán Entresijos y colabora con Pablo Cobollo. El resto no tenemos moto.
U: Los demás no tenemos ningún proyecto paralelo que sepa. Bueno, a Rami le mola mucho el Origami.

Finalmente, ¿Qué hacíais en el camino de Santiago? [En el myspace pone que se conocieron haciendo el camino de Santiago]
E: Este Urs...
U: Ibamos a las barranquillas y nos equivocamos de salida- menuda pesadilla!.

viernes, 1 de diciembre de 2006

1

Palmarés de la 44 edición del festival de cine de Gijón

Vaya, justo cuando subo la anterior entrada me entero del palmarés de la sección oficial a concuros. Casi me pilla el tren, jaja. Ahí va:

MEJOR PELÍCULA
: Longing, de Valeska Grisebach (Alemania)

MEJOR DIRECTOR
(ex-aequo): Maziar Miri por Gradually (Irán) y Mahamat Saleh Haroun por Daratt (Francia, Chad, Bélgica y Austria)

MEJOR ACTRIZ
: Shima Mobarak-Shahi, Shayesteh Irani, Ayda Sadeqi, Golnaz Farmani y Mahnat Zabihi por Offside (Irán)

MEJOR ACTOR: Shia LaBeouf, Channing Tatum, Martin Compston, Adam Scarimbolo y Peter Anthony Tambakis por A Guide to Recognizing your Saints (Estados Unidos)

MEJOR GUIÓN: John Cameron-Mitchell en colaboración con sus actores
por Shortbus (Estados Unidos)

MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA
: Jody Asnes por Shortbus (Estados Unidos)

PREMIO ESPECIAL DEL JURADO: I don’t want to Sleep Alone de Tsai Ming-liang (Taiwán, Francia, Austria)

MEJOR CORTOMETRAJE: Primera Nieve de Pablo Agüero (Francia / Argentina)

PREMIO FIPRESCI A LA MEJOR PELÍCULA: Longing de Valeska Grisebach (Alemania)

PREMIO DEL JURADO JOVEN AL MEJOR LARGOMETRAJE: Offside dirigido por Jafar Panahi (Irán)

PREMIO DEL JURADO JOVEN AL MEJOR CORTOMETRAJE: Sometimes it Hurts dirigido por Geir Henning (Noruega)

PREMIO DIA D'ASTURIES AL MEJOR CORTOMETRAJE: La Marea dirigido por Jim-Box, Iván Sáinz-Pardo y Dirk Soldner


Longing
y Offside serán proyectadas de nuevo el domingo, lo cual está muy bien porque yo no las he visto todavía (ante tanta oferta se impone una selección, que uno tiene vida personal y laboral). De ellas hablaré, por tanto el domingo, asi que todavía queda una entrada más sobre esta edición del festival de cine en este blog. El cortometraje argentino que ganó es ciertamente un premio merecido, pues logra transmitir en unos pocos minutos una sensación de suspense con una gran fuerza narrativa. En cambio, el cortometraje premiado por el jurado joven no es más que un simpático chiste. Curioso es también el premio a Shortbus por uno de los aspectos que menos me gustaron de esta película: su guión. Muy bien y muy valiente el premio especial al film de Tsai Ming-Liang, y muy mal la ausencia en el palmarés de Slumming, que desde aquí vuelvo a recomendar encarecidamente.

3

Festival de cine de Gijón (4ª parte)

I Don’t Want to Sleep Alone de Tsai Ming-Liang (sección oficial a concurso): auténtica pieza de resistencia de la sección oficial de este año, la nueva película de Tsai Min-Liang abandona los registros cómicos y erótico-festivos de su anterior El sabor de la sandia, para ofrecer una historia todavía más intimista. Consecuencia: a partir de la media hora se produjo un goteo incesante de deserciones, bostezos y risas nerviosas, que sin embargo culminó en ovación por parte de los que nos quedamos. Sí, la nueva del director taiwanes es todavía más dura de ver que su anterior película, más rigurosa, más pausada, entre otras cosas por la ya mencionada ausencia de sentido del humor, y sin embargo, vuelve a estar ahí ese peculiar ritmo, esa historia que se va aclarando a medida que avanza el metraje con una ausencia casi total de diálogos. Aquí vuelven a aparecer todas las constantes simbólicas de su cine: el agua y los grandes edificios en la ciudad como obstáculos simbólicos para la comunicación, los personajes a la búsqueda de afecto sea como sea, con quien sea y de la forma que sea, la música popular como expresión de los sentimientos que no son capaces de expresar los protagonistas… Quizás no sea, en absoluto, la más adecuada puerta de entrada al cine del taiwanes, pero de nuevo este nos ha ofrecido una película tremendamente original, cuya visión es una auténtica experiencia única.



En el hoyo, de Juan Carlos Rulfo (sección oficial a concurso): Curioso documental mejicano centrado en los obreros que trabajan en la megalomaníaca construcción del puente más largo de Méjico capital, que se esfuerza por dar nombre, apellidos y biografía a estos obreros. De este modo, el director consigue una mirada empática, con un enfoque cómico que puede incomodar a los que opinen que en el retrato de la realidad obrera no se puede emplear el humor. Gran error, porque si hay algo que llamó la atención al director de esta película, y que explotó en consecuencia, es la riqueza y la omnipresencia del humor en las largas, larguísimas jornadas laborales de los trabajadores que aparecen esta película. Durante hora y media acompañamos a un puñado de estos obreros, para conocer quiénes son, cómo viven, dónde viven, que han hecho y qué pretenden hacer en el futuro. La intención declarada del director es la de retratar la riqueza cultural de este colectivo, empezando por el uso de una serie de giros lingüísticos y vocabulario propios que hicieron necesarios la inclusión de subtítulos en español. En el hoyo propone una mirada honesta y respetuosa a los obreros de la construcción, individualizando su personalidad. Una más que notable película muy bien dirigida, con algunas de las imágenes más bellas que se han visto por aquí estos días.

LoudQUIETloud: A Film About the Pixies de Steven Cantor y Matthew Galkin (Desorden y Concierto): es este uno de esos documentales desmitificadores a evitar por todos aquellos que piensen que sus grupos favoritos tienen que ser necesariamente excelentes personas. En este documental vemos a Frank Black escuchando una grabación de autoayuda, o a Joey Gonzalez de un acomodado que da miedo. Menos mal que por ahí están David Lovering y Kim Deal, los únicos a los que todavía parece que les corre por las venas la misma sangre inquieta de cuando estaban en Pixies, y también los únicos capaces de emocionarse ante esta reunió. Sobre este documental tengo sentimientos encontrados, a priori no me interesa demasiado porque se centra en una etapa de la banda, la de su reunificación, que personalmente me resbala bastante (¿qué están aportando de nuevo, aparte de la necesidad de sacar dinero que ellos mismos reconocen?, pero bueno, es la historia de siempre de las reuniones de bandas importantes), pero por otra parte sí que tiene su interés como coda al desastroso final de las relaciones personales entre los miembros de la banda. Ahí reside el máximo interés de este documental: en tratar de indagar en los motivos de la ruptura de sus relaciones al tiempo que vemos cómo intentan restablecerlas, y la fragilidad de las mismas. En lo que respecta a los documentales de bandas de rock, Loudquiteloud tiene el valor de dejar de lado la música para centrarse en los seres humanos que hay detrás, personas que nos pueden gustar o no. Por lo tanto, este documental tiene más interés casi como cotilleo, de hecho alguien lo describió como un reportaje del tomate, exagerando un poco, en mi opinión.




Muestra de cortos del Día D’Asturies: El festival de cine de Gijón es, además, el lugar adecuado para presentar lo mejor de la cosecha asturiana en lo que a cortos se refiere. Este año solo he podido asistir a una de las dos muestras fuera de concurso, y la verdad, por lo que he visto la situación no es precisamente para lanzar cohetes (insisto en que no vi la sección a concurso, donde supongo que habría cosas más interesantes). No quiero ser excesivamente duro con estos cortos, porque soy consciente de lo complicado que es levantar cualquier proyecto cinematográfico desde Asturias, así que solo voy a hablar del único corto que tuvo cosas que me gustaron: 24 escaleras de David Huergo, el único en el que era evidente que la persona detrás de la cámara tiene personalidad, sirva de prueba el hecho de que el protagonista masculino tiene muchos puntos en común con el director del corto. Flojean en mi opinión el guión y el ritmo, o quizás es que este tipo de historias no me gustan demasiado, pero la banda sonora está muy bien elegida (Pauline en la Playa, Tachenko y Grande-Marlaska, por ejemplo) y todos los elementos son coherentes con la idea detrás del corto. Además, tiene el interés adicional de incluir, en los créditos finales, todo un videoclip con la grabación de la interpretación del tema “Gran G” de los Grande-Marlaska en la sala Savoy de Gijón.