domingo, 29 de octubre de 2006

Raymond Williams


En 1977, año 1 del punk, Raymond Williams publicaba Marxismo y literatura. Se trata de un texto complejo, quizás no tan adecuado para el que desconozca de antemano la obra anterior de Williams como el mismo autor tal vez pretendía, pero desde luego su lectura deja un sabor a obra acabada, a explicación coherente de sus propias ideas sobre la literatura desde una perspectiva marxista. Esta obra está enmarcada dentro de lo que John Brannigan denominó como marxismo británico dentro de los denominados estudios culturales –perspectiva liderada por el propio Raymond Williams y dotada de sustrato teórico en las actas de los congresos que se celebraron en la Universidad de Essex entre 1976 y 1984 bajo el título de ‘Sociology of Literature’ y en la revista Literature and History, publicada entre 1975 y 1988 (Brannigan, 1998: 94)–. Esta rama del marxismo en la década de los setenta estaba fuertemente influida por los discursos feministas, (post)estructuralistas, etc. en un entorno de ruptura del consenso político (Brannigan, 1998: 95). Además, la aportación de Williams en 1977 se producía en un momento histórico muy delicado, tal y como señala Brannigan:

El materialismo cultural, entre otras formas de crítica literaria de izquierdas, destacó en un período en el que la política de derecha estaba dominando la sociedad británica y la cultura.
(Brannigan, 1998: 115-116).
Raymond Williams parte en este libro del concepto de estructuras del sentir. Estas estructuras estarían constituidas por las formas y convenciones literarias, el conjunto de las cuales sería significativo de la clase social que está representada por dichas estructuras. Las convenciones sociales, que serían aquellas relaciones establecidas en una sociedad para interpretar la realidad y que varían según el período histórico en el que nos encontremos, y que, por tanto, aparecen reflejadas en todas las producciones culturales realizadas por miembros de esa sociedad. Se trata, en definitiva, de todos aquellos elementos que hacen que reconozcamos un disco, una película o un libro como ingleses, franceses, etc. Estas convenciones son las que aparecen naturalizadas en una tradición cultural en concreto y, por tanto, las que hacen posible la hegemonía de una ideología sobre el resto de las coexistentes en un mismo momento histórico, ya que el proceso de naturalización implica convencer a los miembros de la sociedad de que sus convenciones suponen la forma “natural” de ver la realidad.
En los momentos de transición entre distintos sistemas sociales se dan nuevas formas, o manifestaciones de convenciones sociales, artísticas, etc, -frecuentemente en áreas sociales excluidas por las hegemonías- al mismo tiempo otras que son continuaciones de las anteriores. A esas formas nuevas, Williams las etiqueta como emergentes, mientras que a las que continúan siendo vigentes se las conoce como residuales. Como señaló con posterioridad Alan Sinfield,
Williams argumentó la co-ocurrencia de fuerzas culturales subordinadas, residuales, emergentes, alternativas y oposicionales coexistentes con las dominantes, que establecen entre sí distintas relaciones de incorporación, negociación y resistencia
(Sinfield, 1992: 9), algo que demuestra la capacidad de un libro, un disco o una película como contenedores de las distintas ideologías del momento socio-histórico en el que han sido producidos, a la vez que confirma el potencial para la lectura y/o actitud disidente latente en las relaciones entre dichas ideologías que los materialistas culturales se encargan de revelar.
La relación entre formas residuales y emergentes da lugar a procesos complejos y contradictorios en referencia a la cultura dominante, la cual lleva a cabo la formación de una tradición selectiva a partir de procesos de inclusión y exclusión de las formas a su disposición, con la finalidad de reafirmar de manera cultural e histórica los intereses de poder de una clase. La idea del carácter arbitrario de la cultura y de la existencia de una serie de significados escondidos en el pretendido carácter natural de la cultura hegemónica ya fue desarrollada con anterioridad por Roland Barthes, quien, en su texto Mythologies (1970) analiza los procesos a través de los cuales los aspectos definitorios de las clases dominantes son universalizados y naturalizados.
Este proceso se lleva a cabo a través de las instituciones culturales, políticas y económicas, y es uno de los aspectos que más interesan a los materialistas culturales, quienes
han estado principalmente interesados en examinar los procesos de inclusión y exclusión, incorporación y marginalización, aceptación y oposición que son característicos de la cultura dominante
(Brannigan, 1998: 42).
Dentro de este contexto, el poder hegemónico limita y produce aquellas formas culturales que se presentan como alternativas, intentando alterar las distribuciones de poder y las formas culturales dominantes. Esta idea es común al primer grupo de teóricos con una influencia fundamental en las teorías materialistas culturales para el estudio de la literatura, así,
Gramsci, Althusser y Raymond Williams llegaron a la conclusión de que el poder opera en una sociedad de acuerdo a una lógica hegemónica que penetra con profundidad en los códigos y convenciones sociales y culturales.
(Brannigan, 1998: 27).

Bibliografía recomendada:
Raymond Williams, Marxismo y literatura. Ediciones Península. 1977
Alan Sinfield. Faultlines. Cultural Materialism and the Politics of Dissident Reading.Oxford University Press. 1992.
John Brannigan. New Historicism and Cultural Materialism. Macmillan. 1998.

4 COMENTARIOS:

Anónimo dijo...

Buenísimo el blog. Sólo quería añadir que Raymond Williams fue autor de unas cuantas novelas, algunas de las cuales no están mal (hay otras, en cambio bastante malas). A mí me gusta en particular "Loyalties", aunque son más famosas sus novelas autobiográficas. No lo digo por pedantería sino porque a veces es interesante ver cómo escriben los críticos literarios.

Iván Conte dijo...

Es cierto lo de las novelas de Williams, usuario anónimo, además no hay que tomarse aspirinas para leerselas como ocurre en ocasiones con sus trabajos teóricos :P

gustavoadolfo00 dijo...

Hola.
Apenas empiezo mi lectura de Williams y espero que el blog me sirva de verdad.
Gracias!!!

Emma dijo...

Hola, me pareció interesante la síntesis de las "estructuras de sentir" principalmente porque las pensaba del mismo modo. Debo aplicar la categoría en un cuento de Juan Rulfo para mis estudios de Magister. Bien, saludos.